La miniserie 'Danger Girl / G.I. Joe', publicada por IDW Publishing en 2012, representa uno de los cruces más orgánicos y lógicamente coherentes dentro del panorama del cómic de acción moderno. Escrita por Andy Hartnell —cocreador de Danger Girl junto a J. Scott Campbell— e ilustrada por John Royle, esta obra de cinco números logra amalgamar dos universos que, aunque nacidos en épocas y medios distintos, comparten un ADN fundamentado en el espionaje de alto riesgo, la tecnología de vanguardia y el arquetipo del héroe trotamundos.
Contexto y Premisa Editorial
La narrativa se sitúa en un punto donde las amenazas globales han escalado a un nivel que ninguna de las dos organizaciones puede contener por separado. El acierto de Hartnell radica en no forzar el encuentro, sino en construirlo a través de la convergencia de sus antagonistas. La trama se dispara cuando Cobra, la organización terrorista implacable que busca la dominación mundial, establece una alianza estratégica con el Imperio Hammer, el sindicato criminal de tintes neonazis que actúa como la némesis recurrente de las Danger Girls.
Esta coalición de villanos no es un simple recurso argumental; es el motor que justifica la escala del conflicto. Cobra aporta la disciplina militar y el armamento pesado, mientras que Hammer ofrece la sutileza del espionaje industrial y reliquias tecnológicas de gran valor. Ante esta unión, el equipo de G.I. Joe, liderado por figuras como Duke y Scarlett, se ve obligado a colaborar con la agencia de espionaje independiente Danger Girl, encabezada por Abbey Chase.
Desarrollo de la Trama (Sin Spoilers)
La historia comienza con una serie de robos coordinados de tecnología experimental en instalaciones de alta seguridad. Lo que inicialmente parece una operación estándar de Cobra pronto revela la participación de agentes con un "modus operandi" distinto, lo que pone al equipo de G.I. Joe sobre la pista de las Danger Girls. El primer encuentro entre ambos grupos sigue la tradición de los crossovers clásicos: una mezcla de desconfianza inicial, demostración de habilidades y, finalmente, el reconocimiento de un objetivo común.
A medida que la sinopsis avanza, los protagonistas se desplazan por diversas localizaciones exóticas, desde selvas impenetrables hasta bases submarinas secretas, manteniendo el ritmo de una película de acción de gran presupuesto. El guion se centra en la recuperación de un dispositivo de energía con el potencial de desestabilizar el equilibrio de poder mundial. Mientras Abbey Chase, Sydney Savage y Sonya Savage aportan su experiencia en infiltración y combate acrobático, los Joes proporcionan la potencia de fuego y la logística táctica necesaria para asaltar las fortalezas de Cobra.
Uno de los puntos fuertes del cómic es la interacción entre personajes. La dinámica entre Snake Eyes y las especialistas de Danger Girl, o el contraste entre la rigidez militar de los Joes y el estilo más desenfadado y glamuroso de las agentes de Deuce, añade una capa de entretenimiento que va más allá de las explosiones.
Apartado Visual y Tono
El dibujo de John Royle es fundamental para el éxito de esta entrega. Royle logra capturar la estética "pin-up" y estilizada que J. Scott Campbell definió para Danger Girl a finales de los 90, pero la adapta con éxito al realismo táctico y al diseño de vehículos y uniformes característicos de G.I. Joe. Las escenas de acción son fluidas, con una narrativa visual clara que no se pierde en el caos de las batallas multitudinarias.
El tono de la obra se mantiene fiel a las raíces de ambas franquicias: es una aventura de "buenos contra malos" sin ambigüedades morales complejas, centrada en el heroísmo, la camaradería y el espectáculo visual. No intenta reinventar la rueda, sino ofrecer la versión definitiva de lo que un fan esperaría de este encuentro.
Conclusión Técnica
'Danger Girl / G.I. Joe' es una pieza de coleccionista esencial para los seguidores de la era IDW. Logra equilibrar el tiempo en viñeta de un elenco coral muy extenso sin que ningún personaje principal se sienta desplazado. Para el lector, la obra funciona como una puerta de entrada perfecta a ambos mundos: respeta la cronología y la esencia de los personajes de Larry