Danger Girl

Publicado originalmente en 1998 bajo el sello Cliffhanger de WildStorm (una división de Image Comics en aquel entonces), *Danger Girl* es una obra fundamental para entender la estética y la narrativa del cómic estadounidense de finales de los años 90. Creada por el dibujante J. Scott Campbell y el guionista Andy Hartnell, la serie se presenta como una amalgama hiperestilizada de las películas de James Bond, las aventuras de Indiana Jones y el dinamismo de *Los Ángeles de Charlie*, todo pasado por el filtro del "good girl art" que caracteriza el estilo de Campbell.

La trama sigue los pasos de Abbey Chase, una joven y talentosa arqueóloga, experta en lenguas antiguas y hábil tiradora, cuya vida consiste en recuperar reliquias históricas en los rincones más peligrosos del planeta. Su destino cambia drásticamente cuando es reclutada por una organización de espionaje ultrasecreta conocida como Danger Girl. Esta agencia, liderada por un enigmático ex-agente del MI6 conocido simplemente como Deuce —cuya apariencia es un claro homenaje a Sean Connery—, tiene como misión desmantelar amenazas globales que los gobiernos convencionales no pueden o no se atreven a enfrentar.

Abbey se une a un equipo de agentes de élite, cada una con una especialización distinta. Entre ellas destacan Sydney Savage, una experta en operaciones de campo de origen australiano que utiliza un látigo con precisión letal, y Natalia Kassle, una antigua agente de la KGB cuya maestría en el combate cuerpo a cuerpo y el uso de cuchillos la convierte en el activo más peligroso del grupo. A ellas se suma Silicon Valerie, una joven prodigio de la tecnología que coordina las misiones desde la base, proveyendo al equipo de gadgets avanzados y soporte logístico.

El conflicto central de la serie limitada original gira en torno al ascenso del Imperio del Martillo (The Hammer Empire), una organización neofascista con una estética que evoca directamente al Tercer Reich. Liderados por figuras grotescas y carismáticas como el Mayor Maxim y Donante, el Imperio del Martillo busca hacerse con una serie de artefactos místicos de inmenso poder para instaurar un nuevo orden mundial. La narrativa se convierte así en una carrera global, llevando a las protagonistas desde las selvas de Costa Rica hasta los Alpes suizos y castillos fortificados en Europa, manteniendo un ritmo frenético de persecuciones, infiltraciones y tiroteos.

Desde una perspectiva técnica, el mayor atractivo de *Danger Girl* reside en el arte de J. Scott Campbell. Su estilo se caracteriza por un diseño de personajes extremadamente estilizado, con proporciones exageradas que enfatizan el dinamismo y la elasticidad de las figuras en acción. Campbell utiliza una composición de página cinematográfica, abusando de las *splash pages* y de ángulos de cámara contrapicados que otorgan una escala épica a cada enfrentamiento. El entintado y el color (originalmente de Alex Garner) complementan esta visión, ofreciendo una paleta vibrante que refuerza el tono de aventura ligera y palomitera de la obra.

A diferencia de otros cómics de espionaje más densos o políticos, *Danger Girl* no busca la introspección profunda de sus personajes ni el realismo geopolítico. Su enfoque es puramente lúdico. El guion de Hartnell se apoya en diálogos rápidos, tropos clásicos del género de aventuras y un sentido del humor que bordea la parodia sin llegar a caer en ella. La serie logra capturar la esencia del *blockbuster* veraniego, donde la prioridad es el espectáculo visual y el carisma de sus protagonistas.

En resumen, *Danger Girl* es una pieza clave del cómic de autor de finales del siglo XX. Representa el culmen de una era donde el dibujo dictaba el ritmo de la historia y donde la mezcla de géneros —aventura arqueológica, espionaje de alta tecnología y acción desenfrenada— cristalizó en una franquicia que, a pesar de sus largas pausas de publicación, sigue siendo un referente visual y un objeto de culto para los coleccionistas. Es una obra que celebra el exceso, la aventura clásica y el diseño de personajes icónico, estableciendo a Abbey Chase como una de las heroínas más reconocibles del medio independiente.

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