Dancer

Publicada originalmente por Image Comics en 2012, 'Dancer' es una miniserie de cinco números que se sitúa como una de las obras más depuradas y tensas dentro del género del thriller de espionaje contemporáneo. Escrita por Nathan Edmondson (*Who is Jake Ellis?*) e ilustrada por Nic Klein (*Drifting Cities*, *Thor*), la obra destaca por su capacidad para fusionar la frialdad del espionaje de la vieja escuela con una premisa de ciencia ficción biológica que nunca llega a eclipsar el realismo sucio de su ejecución.

La historia nos presenta a Alan Fisher, un hombre que intenta dejar atrás una carrera letal como ejecutor para diversas agencias de inteligencia. Fisher vive ahora en Milán, Italia, donde busca una apariencia de normalidad junto a su pareja, Quinn, una talentosa bailarina de ballet que desconoce los detalles sangrientos del pasado de Alan. Sin embargo, la tranquilidad se rompe de forma abrupta cuando un francotirador invisible comienza a acecharlos por las calles de la ciudad europea. Lo que comienza como un intento de asesinato estándar se transforma rápidamente en una pesadilla psicológica cuando Alan descubre la identidad de su perseguidor: un hombre que no solo conoce todas sus tácticas y movimientos, sino que es una versión más joven, rápida y letal de sí mismo.

El núcleo narrativo de 'Dancer' se construye sobre la persecución. Edmondson utiliza un ritmo cinematográfico que apenas da respiro al lector, trasladando la acción desde los callejones de Milán hasta los paisajes gélidos de los Alpes suizos. La trama no se pierde en exposiciones innecesarias; en su lugar, utiliza el conflicto físico para explorar la psique de un hombre enfrentado a sus propios pecados encarnados. La presencia de Quinn es vital, no como una simple "damisela en apuros", sino como el ancla moral y el contraste estético de la obra. El título del cómic hace referencia tanto a la profesión de ella como a la "danza" mortal que Alan mantiene con su perseguidor, una coreografía de violencia donde cada paso está predeterminado por la experiencia compartida.

Visualmente, el trabajo de Nic Klein es el componente que eleva a 'Dancer' por encima de otros thrillers del medio. Klein no solo se encarga del dibujo, sino también del color, lo que le permite un control absoluto sobre la atmósfera. Su estilo es visceral y dinámico, utilizando una paleta de colores fríos —azules, grises y blancos— que refuerzan la sensación de aislamiento y peligro inminente. El uso que hace Klein del desenfoque y de la profundidad de campo en sus viñetas emula la lente de una cámara cinematográfica, logrando que las secuencias de acción se sientan inmediatas y peligrosas. Las escenas de persecución en la nieve son especialmente memorables, donde el espacio negativo y la claridad cromática subrayan la vulnerabilidad de los protagonistas.

Uno de los aspectos más interesantes de la obra es cómo aborda el concepto del "doble". A diferencia de otras historias de clones o doppelgängers que se pierden en explicaciones pseudocientíficas, 'Dancer' mantiene el enfoque en la ejecución técnica y el trauma emocional. El antagonista es una herramienta de precisión, un reflejo de lo que Alan Fisher fue una vez: una máquina de matar sin las complicaciones de la conciencia o el amor. La lucha de Alan no es solo por la supervivencia física, sino por proteger la humanidad que ha logrado cultivar en su retiro, enfrentándose a la versión de sí mismo que carece de ella.

En resumen, 'Dancer' es un ejercicio de estilo y tensión. Es un cómic que entiende perfectamente las convenciones del género de espías —la paranoia, el uso del entorno urbano, la soledad del agente— y las subvierte mediante un giro narrativo que obliga al protagonista a una introspección forzada a través de la violencia. Sin florituras ni subtramas que distraigan del conflicto central, Edmondson y Klein entregan una historia autoconclusiva, sólida y visualmente impactante que cuestiona si es posible escapar realmente de la sombra que proyecta nuestro propio pasado. Es una lectura esencial para quienes buscan narrativa secuencial de alto calibre, donde el dibujo y el guion trabajan en una sincronía casi perfecta, como los pasos de una danza perfectamente ensayada.

Deja un comentario