Dallas Barr: La inmortalidad como mercancía de lujo
*Dallas Barr* es una de las obras más sofisticadas y lúcidas de la ciencia ficción europea contemporánea, fruto de la colaboración entre dos gigantes del género: el escritor estadounidense Joe Haldeman y el dibujante belga Marvano (Mark Van Oppen). Publicada originalmente a mediados de la década de los 90, esta serie adapta y expande el universo de la novela de Haldeman *Buying Time* (publicada en el Reino Unido como *The Long Habit of Living*), ofreciendo una visión cínica, tecnológicamente fundamentada y socialmente punzante sobre el deseo humano de burlar a la muerte.
La premisa de la obra se sitúa en un futuro cercano, a finales del siglo XXI, donde la ciencia ha logrado finalmente el sueño de la eterna juventud a través del llamado «Tratamiento Stileman». Este procedimiento médico permite revertir el envejecimiento biológico, devolviendo al paciente la vitalidad de un joven de veinte años. Sin embargo, la inmortalidad en el universo de Haldeman no es un derecho humano, sino el producto comercial definitivo. El tratamiento debe repetirse estrictamente cada diez años y tiene un coste prohibitivo: un millón de libras esterlinas (o la totalidad de la fortuna del individuo si esta supera dicha cifra). Aquellos que no pueden reunir la suma al cumplirse el plazo, mueren de forma fulminante debido a un colapso sistémico programado.
El protagonista que da nombre a la serie, Dallas Barr, es un hombre que ha logrado sobrevivir a varios ciclos del tratamiento. A pesar de su apariencia de treintañero atlético, Barr es un individuo centenario que ha visto cómo el mundo cambiaba mientras él permanecía biológicamente estático. No es un héroe en el sentido tradicional, sino un superviviente pragmático, un buscador de fortuna y, a menudo, un mercenario de guante blanco que se mueve en las altas esferas del poder y la delincuencia internacional para financiar su próxima década de vida.
La narrativa de la serie se estructura en álbumes que funcionan como thrillers de alta tecnología, donde la urgencia por conseguir el dinero antes de que expire el plazo de diez años actúa como un motor de tensión constante. A través de los ojos de Barr, el lector explora una Tierra superpoblada y desigual, así como colonias en la Luna y otros puntos del sistema solar. La trama no se limita a la acción; profundiza en las implicaciones éticas de una sociedad dividida entre los «inmortales» —una élite financiera que acumula poder e influencia durante siglos— y el resto de la humanidad, condenada a una vida natural y breve.
El apartado visual de Marvano es fundamental para la identidad de *Dallas Barr*. Con un estilo heredero de la línea clara pero evolucionado hacia un realismo técnico impecable, el dibujante belga logra plasmar con precisión tanto la arquitectura futurista como la anatomía humana. Su capacidad para diseñar tecnología verosímil y entornos espaciales dota a la obra de una atmósfera de «ciencia ficción dura» (hard sci-fi) donde las leyes de la física y la lógica económica dictan el ritmo de la historia. El uso del color y la composición de página refuerzan esa sensación de frialdad y sofisticación que caracteriza al mundo de los privilegiados.
A lo largo de sus volúmenes, *Dallas Barr* aborda temas como la corrupción política, el control de la información, la deshumanización derivada del capitalismo extremo y la soledad inherente a quien ve morir a todos los que no pueden pagar el precio de la permanencia. La relación de Dallas con otros personajes, especialmente con Maria, su contraparte femenina y compañera intermitente, añade una capa de humanidad y melancolía a un relato que, de otro modo, sería puramente cerebral.
En definitiva, *Dallas Barr* es un cómic imprescindible para los amantes de la ciencia ficción sociológica. Es una obra que utiliza el tropo de la inmortalidad no para fantasear con superpoderes, sino para realizar una disección quirúrgica de la ambición humana y de los límites morales de una civilización que ha convertido el tiempo de vida en la moneda de cambio más valiosa del mercado.