D4VE 1 al 5 por Shinji, aeeer y ArsenioLupin Completo

En el vasto panorama del cómic independiente contemporáneo, pocas obras logran amalgamar la sátira social, la ciencia ficción distópica y el humor negro con la precisión de D4VE. Escrita por Ryan Ferrier e ilustrada por Valentin Ramon, esta miniserie de cinco números se presenta como una de las propuestas más frescas y ácidas de los últimos años, especialmente para aquellos lectores que buscan algo más allá de las convenciones del género de superhéroes.

La premisa de *D4VE* nos sitúa en un futuro donde la humanidad ha sido erradicada. Los robots, tras rebelarse y aniquilar a sus creadores, han heredado el planeta, rebautizándolo como 34RTH. Sin embargo, lejos de construir una utopía de eficiencia lógica y progreso tecnológico infinito, las máquinas han caído en la trampa más irónica de todas: han replicado punto por punto las estructuras sociales, burocráticas y existenciales de los seres humanos a los que reemplazaron.

El protagonista, D4VE, es el epítome de esta ironía. En el pasado, fue una unidad de defensa de élite, una máquina de guerra diseñada para el combate y la gloria. Pero en un mundo donde ya no hay enemigos que combatir ni fronteras que defender, su programación para la violencia se ha vuelto obsoleta. Ahora, D4VE se encuentra atrapado en la pesadilla definitiva de cualquier entidad consciente: un cubículo de oficina. Su vida es una sucesión monótona de entrada de datos, jefes insufribles, una relación matrimonial estancada y la desconexión total con su hijo robótico.

A lo largo de estos cinco números, la narrativa se centra en la crisis de mediana edad de nuestro protagonista metálico. Ferrier utiliza la condición robótica de D4VE para explorar temas profundamente humanos: la alienación laboral, la pérdida de identidad y el deseo desesperado de volver a sentirse útil en un sistema que parece haberte desechado. La genialidad del guion reside en cómo transforma situaciones cotidianas —como una cena familiar tensa o una reunión de trabajo improductiva— en momentos de comedia oscura, subrayando lo absurdo de nuestra propia existencia a través de los ojos de un robot que preferiría estar decapitando alienígenas en lugar de rellenar formularios.

El apartado visual de Valentin Ramon es el complemento perfecto para esta historia. Su estilo es detallado, abigarrado y posee una textura que evoca una suerte de "suciedad tecnológica". Los diseños de los habitantes de 34RTH son variados y llenos de personalidad, logrando que el lector olvide rápidamente que está viendo piezas de metal y circuitos. Ramon utiliza el color de manera magistral para diferenciar la grisácea realidad del presente de D4VE con los vibrantes y caóticos recuerdos de su pasado bélico. Cada viñeta está cargada de detalles visuales que expanden el mundo, desde anuncios publicitarios absurdos hasta pequeños guiños a la cultura pop que refuerzan la sátira.

El conflicto central de la obra se dispara cuando una amenaza externa e inesperada pone en jaque la aburrida estabilidad de 34RTH. Para la sociedad robótica, es una catástrofe; para D4VE, es la oportunidad de redención que ha estado esperando. Sin embargo, el cómic evita caer en los tropos habituales del héroe que regresa. En lugar de eso, nos ofrece una mirada cínica sobre qué significa realmente ser un "héroe" en un mundo que ha olvidado cómo luchar.

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