Cubilete, Historietas de 01-12

La colección 'Cubilete', que abarca los números del 01 al 12, constituye uno de los testimonios más lúcidos y experimentales del panorama del cómic español de principios de los años ochenta. Publicada por la editorial Arrebato entre 1982 y 1983, esta serie de doce entregas no solo funcionó como una revista de antología, sino como un laboratorio de vanguardia donde se gestó la transición del *underground* más crudo hacia lo que se denominaría la "Nueva Escuela Valenciana" y la consolidación de la "línea clara" y la "línea chunga" en España.

El conjunto de historietas comprendidas en estos doce números carece de un hilo conductor argumental único, ya que su naturaleza es la de una revista de autor colectiva. Sin embargo, el nexo de unión es la ruptura formal y la búsqueda de una narrativa gráfica que se alejara de los cánones del cómic juvenil de aventuras o del humorismo Bruguera. En 'Cubilete', el lector se encuentra con una sucesión de relatos cortos que exploran la cotidianidad urbana, el surrealismo, la crítica social velada y, sobre todo, una experimentación estética que puso a prueba los límites de la viñeta.

Uno de los pilares fundamentales de esta colección es la presencia de Max (Francesc Capdevila). En las páginas de 'Cubilete', se observa la evolución de su trazo y su capacidad para construir atmósferas oníricas y simbólicas. Sus aportaciones en estos doce números son esenciales para entender el paso de sus personajes más libertarios hacia una narrativa más introspectiva y depurada. Junto a él, la revista contó con la participación de figuras clave como Pere Joan, cuyo estilo fragmentado y poético desafiaba la lectura lineal convencional, obligando al lector a participar activamente en la reconstrucción del sentido de la historia.

La relevancia de 'Cubilete 01-12' también radica en su capacidad para aglutinar el talento de la escena valenciana. Autores como Micharmut, Sento Llobell y Daniel Torres aportaron una estética geométrica, arquitectónica y sumamente moderna. En estas historietas, la ciudad deja de ser un simple fondo para convertirse en un personaje más, con una atención meticulosa al diseño, el mobiliario y la moda de la época, elementos que definieron la identidad visual de la España de la Transición.

Desde el punto de vista técnico, la colección muestra una progresión en el uso del blanco y negro y las tramas mecánicas. A diferencia de otras publicaciones contemporáneas de mayor tirada, 'Cubilete' mantuvo una coherencia artística rigurosa, evitando las concesiones comerciales. Las historias contenidas en estos doce números varían desde el costumbrismo más ácido hasta relatos de corte policíaco desconstruido, pasando por ejercicios de estilo donde la imagen predomina sobre el texto, reduciendo este último a su mínima expresión o eliminándolo por completo para potenciar la narrativa visual.

El formato de la revista permitía una libertad creativa absoluta. No había censura editorial ni imposiciones de género. Esto permitió que en el arco del 01 al 12 se publicaran piezas que hoy son consideradas hitos del cómic

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