Cruzada: Nómada, la segunda entrega de la épica saga creada por el guionista Jean Dufaux y el dibujante Philippe Xavier, consolida una de las propuestas más fascinantes del cómic europeo contemporáneo al hibridar el rigor de la novela histórica con los matices oscuros de la fantasía sobrenatural. Tras los eventos presentados en el primer volumen, *Simún Dja*, esta continuación profundiza en la desmitificación de las Cruzadas, transformando el conflicto bélico por la Tierra Santa en un escenario donde las ambiciones humanas chocan con fuerzas arcanas que escapan al control de la fe.
La trama se sitúa en un momento crítico para las huestes cristianas. Gauthier de Flandes, el protagonista cuya nobleza se ve constantemente puesta a prueba, se adentra más en un territorio que no solo es hostil por el acero enemigo, sino por la propia naturaleza del desierto. En este segundo tomo, el título "Nómada" no solo hace referencia al desplazamiento físico de las tropas y los personajes, sino a la pérdida de raíces y certezas. Los ejércitos de la Cruz y la Media Luna se encuentran atrapados en un juego de espejos donde la santidad es una máscara para la sed de poder, y donde el verdadero enemigo parece ser una entidad milenaria: el Qa’id.
Dufaux utiliza este volumen para expandir la mitología de la serie. Mientras que la primera parte sentó las bases del conflicto político y militar, *Nómada* introduce con mayor fuerza el elemento fantástico. Se explora la idea de que Jerusalén no es solo un objetivo estratégico o religioso, sino un epicentro de energías antiguas. La búsqueda del "Hieros Gamos" y la influencia de fuerzas demoníacas que se alimentan del odio de los combatientes elevan la narrativa por encima del simple relato de batallas. Aquí, el desierto se convierte en un personaje vivo, un espacio liminal donde el calor y la sed provocan visiones que confunden la realidad con la profecía.
En el apartado visual, el trabajo de Philippe Xavier es superlativo y fundamental para entender el peso de la obra. Su dibujo, detallado y dinámico, captura la grandiosidad de las ciudadelas y la vastedad opresiva de las dunas. Xavier logra que el lector sienta el peso de las armaduras, el polvo en la garganta y la violencia súbita de las escaramuzas. La arquitectura de las ciudades orientales está representada con una precisión que denota una documentación exhaustiva, mientras que el diseño de los elementos sobrenaturales mantiene una estética orgánica y aterradora que no rompe la verosimilitud del conjunto.
El guion de Dufaux destaca por su capacidad para manejar un reparto coral. No solo seguimos a Gauthier; los líderes sarracenos, las mujeres que operan en las sombras de las cortes y los fanáticos religiosos de ambos bandos reciben una profundidad psicológica que evita el maniqueísmo. En *Nómada*, las lealtades se fragmentan. La política interna de los cruzados, marcada por la traición y la envidia, se presenta como un cáncer tan letal como las cimitarras enemigas. El cómic plantea una pregunta incómoda: ¿quién es el verdadero bárbaro en una guerra donde Dios es invocado para justificar la masacre?
Este segundo volumen es una pieza de transición perfecta que no se limita a rellenar huecos, sino que acelera el ritmo narrativo hacia un clímax inevitable. La tensión entre lo místico y lo material se vuelve insoportable, preparando el terreno para las revelaciones futuras. *Cruzada: Nómada* es, en definitiva, un ejercicio de narrativa gráfica de alto nivel que satisface tanto al lector ávido de aventuras históricas como a aquel que busca una reflexión más profunda sobre la corrupción del espíritu humano y el peso del destino en un mundo que parece haber sido abandonado por la divinidad. Es una obra densa, visualmente impactante y narrativamente audaz que redefine el género de la aventura histórica en el noveno arte.