La publicación de 'Creepy 2da Época' representa un capítulo fundamental en la historia de la narrativa gráfica de terror en España. Editada principalmente bajo el sello de Toutain Editor a partir de 1990, esta etapa surgió como un esfuerzo por revitalizar el espíritu de la mítica revista que había dominado el mercado de los años 70 y 80, adaptándola a las nuevas sensibilidades estéticas y narrativas de una década que exigía un horror más visceral, psicológico y técnicamente depurado.
El eje central de la publicación sigue siendo la figura del Tío Creepy, el anfitrión macabre que actúa como hilo conductor entre las diversas historietas. Su función no es meramente introductoria; su presencia establece el tono de la obra: una mezcla de ironía cínica, humor negro y una moralidad retorcida que prepara al lector para el impacto visual y argumental de cada relato. A diferencia de otras antologías, 'Creepy 2da Época' mantiene una estructura de historias cortas autoconclusivas, lo que permite una rotación constante de estilos y temáticas dentro de un mismo ejemplar.
En el apartado artístico, esta etapa se caracteriza por una amalgama de talentos internacionales y nacionales. La revista se nutrió tanto de material clásico proveniente de la Warren Publishing estadounidense como de producciones contemporáneas. Es en esta cabecera donde se puede observar la evolución de maestros del blanco y negro y del color. Nombres como Richard Corben, cuya maestría en el uso del volumen y las texturas orgánicas define gran parte de la identidad visual de la revista, comparten espacio con otros autores fundamentales como Bernie Wrightson, reconocido por su detallismo gótico y su capacidad para capturar la atmósfera de la literatura de terror clásica.
La representación española en esta segunda época es igualmente notable. La publicación sirvió de escaparate para la denominada "escuela española" que había conquistado el mercado internacional años atrás. Artistas de la talla de José Ortiz, Luis Bermejo, Esteban Maroto y Jordi Bernet aportan una solidez narrativa basada en un dominio excepcional del claroscuro y una composición de página dinámica. Sus contribuciones suelen alejarse del horror sobrenatural más ingenuo para adentrarse en terrenos de la serie negra, el erotismo oscuro y el suspense psicológico.
Temáticamente, 'Creepy 2da Época' no se limita a los tropos habituales de vampiros y hombres lobo. Si bien estos elementos están presentes, el enfoque de esta etapa se desplaza hacia un horror más existencial y social. Las historias exploran la depravación humana, las consecuencias imprevistas de la ciencia, el horror cósmico de influencia lovecraftiana y la distopía urbana. La narrativa se vuelve más cruda, aprovechando la libertad creativa que permitía el formato de revista para adultos, lo que se traduce en una representación más explícita de la violencia y una exploración más profunda de los tabúes.
Técnicamente, la edición se distingue por una mejora en los procesos de reproducción respecto a décadas anteriores. Aunque el blanco y negro sigue siendo el alma de la revista —permitiendo apreciar la calidad del entintado y el uso de las tramas manuales—, la inclusión de secciones en color permitió experimentar con nuevas técnicas pictóricas y aerográficas, muy en boga durante los años 90. El formato de papel y la impresión buscaban elevar el cómic de terror de su origen "pulp" hacia un producto de mayor valor artístico y coleccionable.
En resumen, 'Creepy 2da Época' es una antología que funciona como un catálogo de la evolución del género. No solo preserva el legado del horror clásico, sino que lo proyect