La llegada de Creepy al mercado español a finales de los años 70 no fue simplemente el lanzamiento de una revista de historietas; fue la piedra angular sobre la que se construyó el denominado "boom del cómic adulto" en España. Bajo el sello de Toutain Editor, esta cabecera adaptó el legendario material de la editorial estadounidense Warren Publishing, transformando el panorama editorial y elevando el género de terror a una categoría artística y literaria sin precedentes en el país.
La Primera Época: El Amanecer del Terror Adulto (1979-1985)
La primera etapa de *Creepy* en España, que se extendió durante 79 números, es considerada por historiadores y coleccionistas como la edad de oro de la publicación. El concepto era sencillo pero magistral: una antología de relatos de horror presentados por el Tío Creepy, un anfitrión decrépito y sarcástico que rompía la cuarta pared para guiar al lector a través de pesadillas gráficas.
Lo que diferenciaba a *Creepy* de otras publicaciones de la época era su absoluta libertad creativa. Al publicarse en formato de revista y no de "comic-book" tradicional, escapaba a las restricciones de la censura que imperaba en décadas anteriores. Esto permitió que los guiones, liderados en gran medida por la visión de Archie Goodwin, exploraran temas de horror psicológico, gore estilizado, crítica social y erotismo velado.
Visualmente, la primera época fue un escaparate de virtuosismo técnico. El uso del blanco y negro, con sus tramas mecánicas y aguadas, permitió que artistas como Bernie Wrightson definieran la estética del horror gótico moderno. Es imposible hablar de esta etapa sin mencionar a Richard Corben, cuyas innovaciones en el volumen y el color (cuando se permitía) revolucionaron la narrativa visual. Asimismo, esta época fue el escenario del regreso triunfal de los autores españoles que habían triunfado en EE. UU., como José Ortiz, Luis Bermejo, Esteban Maroto y Pepe González, quienes dotaron a la revista de una elegancia y una crudeza técnica que aún hoy resulta insuperable.
La Segunda Época: Evolución y Resistencia (Años 90)
Tras el cierre de la etapa de Toutain debido a la crisis del mercado de revistas, la cabecera experimentó un renacimiento a principios de los años 90, principalmente bajo el sello de Ediciones Zinco. Esta segunda época intentó adaptar el espíritu clásico de la Warren a una sensibilidad más contemporánea, enfrentándose a un mercado que ya estaba dominado por el cómic de superhéroes moderno y el auge del manga.
En esta fase, la revista mantuvo su estructura antológica pero diversificó sus contenidos. Se rescataron clásicos que no habían visto la luz en la primera etapa y se dio cabida a nuevas firmas que experimentaban con estilos más abstractos y narrativas fragmentadas. Aunque la nostalgia era un motor importante, la segunda época de *Creepy* se esforzó por demostrar que el terror no era una moda pasajera de la Transición, sino un género capaz de mutar. Se incluyeron historias con un enfoque más cercano al *slasher* y al horror corporal, reflejando las tendencias cinematográficas de la década.
El Legado de una Marca Indeleble
La importancia de ambas épocas radica en su capacidad para dignificar el género. *Creepy* no solo ofrecía sustos fáciles; ofrecía adaptaciones de Edgar Allan Poe y H.P. Lovecraft, relatos de ciencia ficción distópica y thrillers de suspense que desafiaban la inteligencia del lector. La transición de la primera a la segunda época muestra la evolución del gusto estético en España: desde el detallismo barroco y artesanal de los 70 hasta la experimentación visual de los 90.
En resumen, *Creepy 1ª y 2ª Época* representa el archivo definitivo del horror en viñetas. Es una obra imprescindible para entender cómo el cómic dejó de ser considerado un producto exclusivamente infantil para convertirse en un medio de expresión crudo, sofisticado y, sobre todo, perturbador. Su lectura sigue siendo hoy una lección de narrativa, atmósfera y dominio del claroscuro.