Cori el grumete: Una epopeya marítima en la cumbre de la línea clara
Hablar de *Cori el grumete* (*Cori le Moussaillon*) es adentrarse en una de las cumbres más refinadas y detallistas de la historieta franco-belga. Creada por el maestro belga Bob de Moor, quien fuera durante décadas la mano derecha de Hergé y pieza fundamental en los Estudios Tintín, esta obra representa la culminación del estilo de la "línea clara" aplicado a la aventura histórica y náutica. Publicada originalmente en la revista *Tintin* a partir de 1951, la serie no es solo un cómic de aventuras, sino un monumento documental a la era de los grandes descubrimientos y la hegemonía naval neerlandesa.
La historia nos sitúa en el convulso siglo XVI, una época donde los mapas aún tenían espacios en blanco y los océanos eran el escenario de una lucha encarnizada por el comercio y la supremacía política. El protagonista, Cori, es un joven huérfano de origen enigmático que posee una determinación y una nobleza de espíritu que lo distinguen desde el primer momento. Tras ser rescatado y acogido por la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC), Cori comienza su andadura como grumete a bordo de imponentes navíos de madera, iniciando así un viaje que lo llevará a recorrer los confines del mundo conocido.
Lo que diferencia a *Cori el grumete* de otras obras de aventuras de la época es el rigor histórico casi obsesivo de Bob de Moor. El autor no se limita a usar el mar como un telón de fondo genérico; cada cabo, cada vela, cada mascarón de proa y cada pieza de artillería está dibujada con una precisión técnica que parece extraída de un tratado de arquitectura naval. Los lectores se ven transportados a la cubierta de barcos como el *Concordia*, sintiendo el crujir de la madera y el azote del salitre. Esta meticulosidad visual se extiende a los uniformes, las ciudades portuarias y las exóticas tierras de las Indias Orientales, creando una atmósfera de una inmersión total.
La trama nos sumerge en una red de intrigas internacionales, espionaje y supervivencia. Acompañando a Cori, el lector es testigo de los conflictos entre las potencias europeas —especialmente la rivalidad entre las Provincias Unidas y el Imperio Español—, así como de los peligros que acechan en las rutas comerciales: desde piratas despiadados hasta tormentas que desafían la fe de los marineros más curtidos. Sin embargo, el corazón de la historia es el crecimiento de Cori. A través de sus ojos, vemos la transición de la infancia a la madurez en un entorno donde el peligro es constante y la lealtad es la moneda más valiosa.
A lo largo de sus álbumes, la serie aborda hitos históricos fascinantes, como la expedición de la Invencible Armada o la búsqueda de nuevas rutas hacia el Lejano Oriente. Pero más allá de los grandes eventos, De Moor se interesa por la vida cotidiana en alta mar: la jerarquía militar, las penurias de la tripulación y el asombro ante lo desconocido. Cori no es un héroe invulnerable; es un joven astuto y valiente que debe ganarse el respeto de sus superiores y navegar en un mundo de adultos donde los intereses económicos a menudo se imponen a la moral.
En el aspecto narrativo, *Cori el grumete* es una lección de ritmo. Bob de Moor maneja el suspense con maestría, alternando secuencias de acción naval de una belleza plástica sobrecogedora con momentos de calma tensa y diálogos que profundizan en la psicología de los personajes secundarios, quienes aportan matices de humor y sabiduría a la travesía.
En definitiva, *Cori el grumete* es una obra esencial para cualquier amante del noveno arte. Es un testimonio de una época en la que el cómic aspiraba a la perfección formal y a la veracidad histórica sin perder nunca el sentido de la maravilla. Es una invitación a levar anclas y dejarse llevar por el viento de la aventura, guiados por la mano de uno de los dibujantes más elegantes que ha dado Europa. Un clásico imperecedero que sigue brillando con la misma intensidad que el sol reflejado en las aguas del Mar del Norte.