Conan y los Demonios de Khitai

Conan y los Demonios de Khitai es una miniserie de cuatro números publicada originalmente por Dark Horse Comics entre finales de 2005 y principios de 2006. Escrita por Akira Yoshida e ilustrada por Paul Lee, esta obra se sitúa cronológicamente en una etapa de madurez del cimmerio, alejándose de los escenarios habituales de las naciones occidentales de la Era Hiboria para adentrarse en las exóticas y peligrosas tierras del Lejano Oriente: el reino de Khitai.

La premisa arranca con un Conan que ya ha recorrido gran parte del mundo conocido, pero que se siente atraído por las leyendas de una tierra envuelta en brumas y misticismo. Khitai, el equivalente hiborio de la antigua China, es un territorio rara vez explorado en la literatura original de Robert E. Howard, lo que otorga a Yoshida una libertad creativa considerable para expandir el lore de la franquicia. La historia comienza cuando Conan, actuando como mercenario, es contratado para escoltar a una delegación real, pero pronto sus habilidades de combate y su instinto de supervivencia lo llevan a entrar al servicio directo del Rey Shu de Khitai.

El conflicto central se dispara cuando el reino se ve asolado por una serie de ataques brutales atribuidos a entidades sobrenaturales. Estos "demonios", que dan título a la obra, no son simples criaturas de pesadilla, sino que parecen estar vinculados a una antigua maldición y a las intrigas políticas que hierven dentro de la corte imperial. El Rey Shu, desesperado por mantener el orden y su propio poder, ve en el bárbaro cimmerio una herramienta perfecta: un guerrero que no está atado por las rígidas tradiciones de Khitai ni por el miedo reverencial que los locales profesan hacia lo oculto.

A diferencia de otras aventuras donde Conan se enfrenta a la hechicería de Estigia o los cultos de Zamora, en Khitai el protagonista debe lidiar con una forma de magia y una filosofía guerrera totalmente distintas. La narrativa explora el choque cultural entre el pragmatismo brutal de Conan y la sofisticada, aunque a menudo decadente, civilización oriental. El guion de Yoshida evita los tropos más manidos del género para centrarse en una atmósfera de misterio y terror sobrenatural, donde la línea entre el aliado y el enemigo es extremadamente delgada.

En el apartado visual, Paul Lee opta por un estilo que se aleja del realismo sucio de otros ilustradores de Conan para abrazar una estética más estilizada, que evoca el arte tradicional asiático sin perder la contundencia necesaria para las escenas de acción. El diseño de los demonios es particularmente destacable, alejándose de los cánones occidentales para presentar criaturas que parecen salidas de las leyendas de la dinastía Tang, lo que refuerza la sensación de extrañeza que experimenta el propio Conan.

La estructura de la obra mantiene un ritmo ascendente. Lo que comienza como una misión de protección estándar se transforma rápidamente en una odisea a través de bosques encantados y palacios fortificados, culminando en una confrontación donde la fuerza física de Conan se pone a prueba contra fuerzas que desafían la lógica. Sin embargo, el cómic no olvida la esencia del personaje: su desconfianza intrínseca hacia los reyes y los magos. A medida que Conan profundiza en los secretos de Khitai, descubre que los verdaderos demonios a menudo visten sedas y ocupan tronos, no solo cuevas oscuras.

Conan y los Demonios de Khitai es una pieza fundamental para los seguidores del personaje que buscan una expansión del mapa geográfico y espiritual de la Era Hiboria. Es una historia de supervivencia, honor y traición que demuestra que, sin importar cuán lejos viaje el cimmerio de sus montañas natales, su espada sigue siendo la única constante en un mundo dominado por la ambición humana y los horrores ancestrales. La obra logra capturar la esencia de "espada y brujería" mientras rinde homenaje a la rica mitología del este asiático, ofreciendo una perspectiva fresca y necesaria dentro de la vasta bibliografía del bárbaro más famoso del cómic.

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