La publicación de "Conan: Las tiras de periódicos" (Conan the Barbarian: The Newspaper Strips) constituye un hito fundamental en la cronología editorial del personaje creado por Robert E. Howard. Esta obra recopila el material distribuido por el Register and Tribune Syndicate entre el 4 de septiembre de 1978 y el 12 de abril de 1981, un periodo en el que el Cimmerio gozaba de una popularidad masiva gracias a las cabeceras de Marvel Comics. La importancia de este volumen radica en que representa el esfuerzo por trasladar la fantasía heroica y la crudeza de la Era Hiboria al formato de consumo diario de la prensa generalista, adaptando el lenguaje del cómic a las exigencias narrativas de los periódicos de la época.
El equipo creativo inicial estuvo compuesto por el binomio definitivo de la etapa Marvel: Roy Thomas en los guiones y John Buscema en los lápices. Thomas, principal artífice del éxito de Conan en las viñetas, asumió la tarea de condensar la épica de Howard en estructuras de tres o cuatro viñetas diarias, manteniendo la continuidad narrativa sin perder el interés del lector ocasional. Por su parte, John Buscema, considerado por muchos como el dibujante definitivo del bárbaro, tuvo que adaptar su estilo dinámico y expansivo a las limitaciones físicas de la tira diaria en blanco y negro y a la página dominical a todo color.
Narrativamente, las tiras de prensa de Conan se dividen en dos formatos que coexistían de manera complementaria. Las tiras diarias (lunes a sábado) desarrollaban tramas continuas, a menudo adaptaciones directas de relatos originales de Howard como "El diablo de hierro" o "El pueblo del Círculo Negro", así como historias originales que expandían el lore del personaje. Las páginas dominicales, por el contrario, solían presentar historias autoconclusivas o de ritmo más pausado, aprovechando el mayor espacio visual para mostrar paisajes detallados y composiciones más complejas. Con el tiempo, ambas cronologías terminaron convergiendo para facilitar el seguimiento de la trama.
Desde el punto de vista artístico, el trabajo de Buscema en estas tiras es una lección de síntesis y dominio anatómico. Al carecer del espacio de una página de comic-book estándar, el artista se vio obligado a enfatizar la expresividad y el contraste. El entintado, realizado en gran parte por Ernie Chan, aporta una textura orgánica y sombría que refuerza la atmósfera de espada y brujería. Tras la salida de Buscema, otros artistas como Gil Kane o Rudy Nebres continuaron la labor, manteniendo un estándar de calidad elevado que respetaba la estética establecida.
El contenido de este recopilatorio no solo ofrece acción y aventura, sino que funciona como un estudio sobre la evolución del personaje. En estas tiras, Conan transita por diversas etapas de su vida: desde el joven mercenario que recorre los reinos de Zamora y Turán, hasta el guerrero experimentado que se enfrenta a amenazas sobrenaturales, hechiceros corruptos y bestias imposibles. La narrativa de Thomas evita los anacronismos y se mantiene fiel al tono fatalista y salvaje de la obra literaria, aunque suavizando ciertos elementos para cumplir con los estándares de censura de los periódicos de finales de los años 70.
Para el estudioso del medio, "Conan: Las tiras de periódicos" es un documento histórico que muestra la transición de un personaje de nicho (el pulp) a un icono de la cultura popular. La restauración de este material es especialmente valiosa, ya que muchas de estas tiras se consideraron perdidas o se conservaban en reproducciones de baja calidad. Las ediciones modernas han recuperado el color original de las páginas dominicales y la nitidez del trazo en las diarias, permitiendo apreciar el nivel de detalle que Buscema y Chan imprimieron en cada entrega.
En conclusión, este volumen es una pieza esencial para comprender la expansión mediática de Conan. No se trata de un producto derivativo, sino de una obra con entidad propia que exigió a sus autores un ejercicio de precisión narrativa y maestría visual. Es la oportunidad de observar al Cimmerio bajo una luz distinta, la de la prensa diaria, donde la aventura se servía en pequeñas dosis de adrenalina que, leídas en conjunto, forman una de las sagas más sólidas y visualmente impactantes de la historia del personaje.