Common Foe es una propuesta narrativa que se sitúa en la intersección exacta entre el drama bélico de corte hiperrealista y el horror sobrenatural más visceral. Escrita por el legendario Keith Giffen —en uno de sus últimos trabajos antes de su fallecimiento— junto a Shannon Denton, y publicada por Image Comics, esta obra se aleja de las convenciones del género de guerra tradicional para explorar la fragilidad de las alianzas humanas cuando se enfrentan a una amenaza que trasciende la comprensión política o ideológica.
La historia se desarrolla en el invierno europeo durante el apogeo de la Segunda Guerra Mundial. El escenario es un bosque denso, asfixiante y gélido, un entorno que por sí solo ya representa una sentencia de muerte para los soldados. La trama sigue a un pelotón de soldados estadounidenses que, tras un enfrentamiento brutal y caótico, queda aislado tras las líneas enemigas. Sin embargo, el conflicto no se limita a la lucha contra las fuerzas del Eje. En este rincón olvidado del frente, la dinámica de "nosotros contra ellos" se rompe abruptamente cuando ambos bandos descubren que no están solos en la oscuridad de la maleza.
El núcleo narrativo de Common Foe no es la gloria militar, sino la supervivencia pura. El cómic establece con rapidez una atmósfera de paranoia y claustrofobia. Mientras los soldados americanos intentan reagruparse, se encuentran con restos de unidades alemanas que han sido masacradas de una forma que no corresponde a la artillería ni a las armas de fuego convencionales. Los cuerpos desmembrados y la ausencia de supervivientes sugieren la presencia de un depredador que no distingue entre uniformes ni banderas.
El giro fundamental de la obra ocurre cuando los enemigos naturales —estadounidenses y alemanes— se ven obligados a pactar una tregua precaria. Este es el punto donde Giffen y Denton profundizan en la psicología del soldado: ¿cómo se puede confiar en el hombre que hace apenas unos minutos intentaba dispararte a la cabeza? La tensión no solo proviene de la amenaza externa, sino de la fricción interna de este grupo heterogéneo. Cada crujido en la nieve y cada sombra entre los árboles aumenta la desconfianza, obligando a los personajes a cuestionar sus órdenes, su moralidad y su propia humanidad.
Visualmente, el cómic apuesta por una estética que refuerza la crudeza del guion. El diseño de las criaturas —el "enemigo común" que da título a la obra— se mantiene en las sombras durante gran parte del relato, utilizando el recurso del horror sugerido para aumentar el impacto cuando finalmente se revelan. El arte captura la suciedad de las trincheras, el vaho de la respiración en el frío extremo y la brutalidad de los enfrentamientos, logrando que el lector sienta la desesperación de los protagonistas.
Temáticamente, Common Foe funciona como una disección de la guerra. Al introducir un elemento externo y monstruoso, los autores subrayan lo absurdo del conflicto humano. Ante una fuerza de la naturaleza o un horror ancestral, las diferencias políticas se vuelven irrelevantes. La obra plantea si el odio cultivado por la propaganda y los años de combate puede ser superado por el instinto básico de conservación, o si la naturaleza humana está tan dañada que incluso frente a la extinción total, los hombres seguirán buscando una forma de traicionarse.
En resumen, Common Foe es un ejercicio de tensión constante que utiliza el marco histórico de la Segunda Guerra Mundial para potenciar un relato de terror existencial. Sin recurrir a sentimentalismos ni a una glorificación del combate, el cómic entrega una visión oscura y nihilista sobre la cooperación forzada y el miedo a lo desconocido. Es una lectura esencial para quienes buscan una narrativa donde el horror no es solo