Comix Internacional

Comix Internacional no es solo una cabecera histórica en el panorama del noveno arte en España; es el testamento impreso de una época dorada donde el cómic dejó de ser considerado un producto infantil para reclamar su lugar como cultura adulta, vanguardista y técnicamente impecable. Publicada por Toutain Editor a partir de 1980, esta revista se convirtió en el buque insignia de Josep Toutain, un visionario que entendió antes que nadie la necesidad de globalizar el talento de los dibujantes españoles y, a su vez, traer a la península lo mejor de la producción extranjera.

La propuesta editorial de *Comix Internacional* se alejaba del tono puramente terrorífico de *Dossier Negro* o del espíritu contracultural de *El Víbora*. Su enfoque era la excelencia gráfica y la diversidad temática. Desde su primer número, la revista se presentó con una factura técnica superior: papel de alta calidad, una reproducción de color envidiable para la época y una maquetación que trataba cada plancha como una obra de arte. El objetivo era claro: elevar el cómic a la categoría de "Arte con mayúsculas".

El contenido de la revista se estructuraba como un escaparate de estilos. En sus páginas convivían maestros del realismo, genios de la ciencia ficción y renovadores de la narrativa visual. Uno de los pilares fundamentales de la publicación fue la presencia masiva de autores que habían triunfado en el mercado estadounidense a través de la agencia Selecciones Ilustradas, pero que en España aún no gozaban del prestigio editorial que merecían. Nombres como Bernet, Font, Auraleón o Carlos Giménez encontraron en *Comix Internacional* el lienzo perfecto para desarrollar historias más personales y ambiciosas.

Especial mención merece la aportación de Richard Corben. La revista fue el principal vehículo de difusión en España para el genio de Misuri. Obras como *Den* o sus adaptaciones de relatos clásicos de terror y fantasía se convirtieron en el reclamo visual más potente de la publicación, gracias a su uso revolucionario del color y sus volúmenes casi escultóricos. Junto a él, figuras internacionales de la talla de Bernie Wrightson, Will Eisner o Wallace Wood aportaron un barniz de prestigio que situaba a la revista al mismo nivel que las grandes publicaciones europeas como *Métal Hurlant* o *L'Écho des savanes*.

Narrativamente, *Comix Internacional* no se casaba con un solo género. Si bien la fantasía heroica y la ciencia ficción distópica tenían un peso específico importante, la revista también dejó espacio para el cómic social y de denuncia. Fue aquí donde Carlos Giménez continuó expandiendo su crónica emocional de la posguerra española, demostrando que el medio podía ser tan profundo y desgarrador como la mejor literatura. Asimismo, la llegada de autores argentinos como Horacio Altuna o Juan Giménez aportó una sofisticación técnica y narrativa que redefinió el estándar de la historieta de aventuras.

La revista también funcionaba como un órgano de información para el aficionado. Sus secciones de noticias, críticas y entrevistas permitían al lector entender el contexto de la industria global, convirtiéndose en una herramienta pedagógica esencial para una generación de lectores que empezaba a coleccionar cómics con conciencia crítica. No se limitaba a ofrecer evasión; ofrecía una visión panorámica de hacia dónde se dirigía el medio.

A lo largo de sus setenta números en su primera etapa, *Comix Internacional* mantuvo un equilibrio difícil de repetir: fue comercialmente exitosa sin sacrificar la calidad artística. Fue el puente necesario entre la tradición del tebeo clásico y la modernidad del "boom" del cómic adulto en España. Leer hoy sus ejemplares es realizar un viaje por la evolución de la técnica aerográfica, el perfeccionamiento del claroscuro y la maduración de unos guiones que empezaban a explorar la psicología de los personajes por encima de la simple acción.

En resumen, *Comix Internacional* es la crónica de una ambición: la de Josep Toutain por demostrar que el cómic no tenía fronteras ni límites creativos. Es una pieza indispensable para comprender cómo el dibujo español conquistó el mundo y cómo los grandes maestros internacionales influyeron en nuestra propia forma de narrar. Una revista que, décadas después, sigue siendo un referente de calidad y un catálogo inagotable de talento visual.

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