En el vasto panteón de las historietas bélicas, pocas obras logran capturar la esencia cruda y humana del conflicto con la precisión y el respeto que emana de 'Combate'. Basada en la icónica serie de televisión homónima de los años 60, esta adaptación al noveno arte —publicada originalmente por Dell Comics— trasciende su origen catódico para convertirse en un testimonio visual de la Segunda Guerra Mundial, narrado desde la perspectiva de quienes pisaron el barro y sintieron el frío del acero en las líneas de frente.
La trama de 'Combate' nos sitúa en el corazón del teatro de operaciones europeo, siguiendo los pasos de la Compañía King, específicamente del segundo pelotón, tras el histórico desembarco de Normandía. Sin embargo, no estamos ante una obra que busque glorificar la guerra mediante el espectáculo vacío o el patriotismo exacerbado. Al contrario, el cómic se sumerge en la cotidianidad de la supervivencia, en la tensión de las patrullas de reconocimiento y en el peso psicológico que conlleva cada decisión tomada bajo el fuego enemigo.
El eje central de la narrativa descansa sobre dos figuras fundamentales que representan las dos caras de la moneda del mando militar. Por un lado, tenemos al Teniente Gil Hanley, el estratega que debe equilibrar las órdenes implacables del alto mando con la seguridad de sus hombres. Por el otro, y quizás el personaje más emblemático, encontramos al Sargento Chip Saunders. Saunders es la encarnación del veterano curtido; su Thompson es una extensión de su brazo y su mirada refleja el cansancio de mil batallas. A través de ellos, el lector experimenta no solo la estrategia militar, sino la fraternidad inquebrantable que surge en las trincheras.
Lo que diferencia a 'Combate' de otros cómics de guerra de su época es su enfoque en el realismo táctico y emocional. Cada número funciona como una pieza de orfebrería narrativa donde el peligro es constante y tangible. Las misiones no siempre terminan en victorias heroicas; a menudo, el éxito se mide simplemente en volver al campamento con el menor número de bajas posible. El cómic explora la geografía de una Francia ocupada, desde los densos setos del *bocage* normando hasta las ruinas fantasmales de pueblos que han perdido su nombre bajo el peso de la artillería.
Visualmente, la obra es un ejercicio de sobriedad y detalle. Los artistas logran plasmar con fidelidad el equipo militar de la época: los cascos M1, las chaquetas de campo, los tanques Panzer que acechan entre la niebla y la atmósfera opresiva de los bosques europeos. El uso de las sombras y la composición de las viñetas refuerzan esa sensación de claustrofobia y alerta constante, donde un movimiento en falso entre los arbustos puede significar el fin de la patrulla.
Sin recurrir a giros argumentales artificiosos, 'Combate' se sostiene gracias a la profundidad de sus personajes secundarios. Cada soldado del pelotón tiene una voz propia, un miedo particular y una razón para querer regresar a casa. Es esta humanidad compartida lo que eleva al cómic por encima del género de acción pura. El lector no solo observa una guerra; acompaña a hombres que, a pesar de estar rodeados de destrucción, intentan preservar un rastro de decencia y camaradería.
En conclusión, 'Combate' es una pieza esencial para cualquier estudioso del cómic histórico. Es una crónica de resistencia y sacrificio que evita los clichés del género para centrarse en la verdad del soldado de a pie. A través de sus páginas, se rinde homenaje a una generación, ofreciendo una narrativa que es tan educativa como emocionante, y que permanece como un recordatorio de que, en la guerra, la batalla más difícil no es contra el enemigo, sino contra la propia desesperación. Una lectura obligatoria para quienes buscan entender el peso de la historia a través de la fuerza de las viñetas.