Cazafantasmas: El Otro Lado (originalmente *Ghostbusters: The Other Side*) representa un punto de inflexión fundamental en la trayectoria editorial de la franquicia dentro del noveno arte. Publicada por IDW Publishing, esta miniserie de cuatro números, escrita por Keith Champagne e ilustrada por Tom Nguyen, se aleja de las estructuras episódicas convencionales para sumergir a los protagonistas en una narrativa de supervivencia pura que expande la mitología establecida en las películas originales de 1984 y 1989.
La trama arranca con el equipo original —Peter Venkman, Ray Stantz, Egon Spengler y Winston Zeddemore— en la cima de su carrera profesional en Nueva York. Sin embargo, el equilibrio se rompe cuando surge una amenaza que no responde a los patrones de las entidades ectoplásmicas habituales. En esta ocasión, los antagonistas no son deidades sumerias ni espíritus errantes sin rumbo, sino una organización criminal de ultratumba: la "Mafia de los Fantasmas". Este grupo está compuesto por las encarnaciones espirituales de los gánsteres más notorios y sanguinarios de la historia de Estados Unidos, quienes, tras su muerte, han logrado organizar un imperio criminal en el plano espiritual y ahora buscan extender su influencia de vuelta al mundo de los vivos.
El conflicto escala rápidamente cuando los Cazafantasmas, acostumbrados a dominar las situaciones desde una posición de superioridad tecnológica, se ven superados por la astucia y la malevolencia táctica de estos criminales. La narrativa da un giro drástico cuando el equipo es arrastrado fuera de su zona de confort en Manhattan y transportado directamente al "Otro Lado". Este reino espiritual no se presenta como un vacío etéreo, sino como una dimensión distorsionada, peligrosa y regida por leyes físicas y metafísicas que desafían la comprensión científica de Egon y el entusiasmo teórico de Ray.
Uno de los pilares de este cómic es el tratamiento de la vulnerabilidad. Al encontrarse en el plano espiritual, los protagonistas pierden la ventaja de su equipo de contención estándar. La historia se centra en cómo estos cuatro hombres, armados con su ingenio y una tecnología que empieza a fallar en un entorno hostil, deben navegar por un paisaje de pesadilla para encontrar el camino de regreso a casa. La dinámica entre los personajes se mantiene fiel a la esencia cinematográfica: Venkman aporta el cinismo necesario ante lo absurdo, Winston actúa como el ancla moral y pragmática, mientras que la interacción intelectual entre Stantz y Spengler intenta descifrar la lógica de una dimensión que parece diseñada para consumirlos.
Visualmente, el trabajo de Tom Nguyen es determinante para establecer el tono de la obra. Su estilo logra un equilibrio complejo entre el realismo necesario para reconocer las facciones de los actores originales y un dinamismo caricaturesco que favorece las secuencias de acción. El diseño de los gánsteres fantasmales es especialmente notable, combinando la estética clásica del cine negro con elementos macabros y sobrenaturales que refuerzan su peligrosidad. El uso del color y las sombras ayuda a diferenciar claramente la Nueva York vibrante del inicio frente a la atmósfera opresiva, lúgubre y cromáticamente saturada del reino espiritual.
*Cazafantasmas: El Otro Lado* no solo funciona como una aventura de acción y ciencia ficción, sino que también explora las consecuencias de cruzar la barrera entre la vida y la muerte, un tema que las películas apenas rozaron. Keith Champagne utiliza el guion para poner a prueba la resolución del equipo, enfrentándolos a una jerarquía del mal organizada que los ve no como héroes, sino como una molestia que debe ser eliminada permanentemente. Es una lectura esencial para entender la evolución de la franquicia en el cómic moderno, estableciendo las bases de lo que más tarde se convertiría en una de las etapas más sólidas y respetadas de los personajes en el medio impreso. La obra prescinde de rellenos innecesarios y se concentra en una premisa directa: ¿qué sucede cuando los cazadores se convierten en la presa en el propio terreno de los fantasmas?