Cartago

Carthago, escrita por el guionista francés Christophe Bec y dibujada inicialmente por Éric Henninot (con relevos posteriores de Milan Jovanovic y otros), es una de las obras más ambiciosas y representativas del *thriller* ecológico y la ciencia ficción dentro de la *bande dessinée* contemporánea. Publicada originalmente por Les Humanoïdes Associés, la serie se aleja de los tropos convencionales del cine de monstruos para construir una epopeya geopolítica y científica que abarca décadas de historia y los rincones más inexplorados del planeta.

La premisa arranca con un incidente durante una perforación submarina en la fosa de las Marianas. La multinacional Carthago, una corporación energética con un poder que rivaliza con el de los estados, busca nuevas fuentes de gas natural en las profundidades abisales. Sin embargo, la perforación rompe una barrera geológica milenaria, liberando a un depredador que la ciencia consideraba extinto hace millones de años: el Carcharodon Megalodon. Este tiburón prehistórico, de dimensiones colosales, no es solo una amenaza biológica, sino el catalizador que pone en marcha una compleja red de intereses contrapuestos.

La narrativa se estructura en torno a varios ejes de personajes. Por un lado, encontramos a la oceanógrafa Kim Melville, cuya integridad científica choca frontalmente con los objetivos de la corporación. Por otro, emerge la figura de Wolfgang Feiersinger, un multimillonario coleccionista de criptozoología conocido como "el Centenario de los Cárpatos". Feiersinger, un hombre obsesionado con los misterios del pasado y con prolongar su propia vida, actúa como el motor que impulsa la exploración de lo desconocido, financiando expediciones que rozan lo ilegal y lo fantástico.

A medida que la trama avanza, el lector descubre que el Megalodón es solo la punta del iceberg. Christophe Bec utiliza el concepto de la criptozoología no como un elemento de fantasía ligera, sino como una herramienta de crítica ecológica y existencial. La serie plantea que la humanidad ha ignorado sistemáticamente los secretos de los océanos y que la intrusión industrial en estos ecosistemas puede despertar fuerzas que no estamos preparados para comprender ni controlar. La trama se expande hacia enigmas que involucran civilizaciones perdidas, anomalías genéticas y una historia alternativa de la Tierra que desafía los libros de texto.

El guion de Bec destaca por su ritmo cinematográfico y su capacidad para manejar múltiples líneas temporales y localizaciones geográficas, desde las gélidas aguas del Ártico hasta las selvas de la Amazonia. La tensión se mantiene no solo a través de los encuentros con las criaturas, sino mediante el espionaje corporativo y los dilemas éticos de los protagonistas. La empresa Carthago funciona como el antagonista sistémico: una entidad que prioriza el beneficio económico y el control de los recursos por encima de la supervivencia de las especies o la seguridad global.

Visualmente, el cómic es un despliegue de realismo técnico. El trabajo de Éric Henninot y sus sucesores se caracteriza por un detallismo meticuloso en la representación de la tecnología submarina, la fauna abisal y la inmensidad de los paisajes naturales. El uso del color y la composición de las viñetas logran transmitir una sensación de claustrofobia bajo el agua y de asombro ante la escala de los descubrimientos. Las secuencias de acción son crudas y directas, evitando el sensacionalismo gratuito para centrarse en la majestuosidad y el peligro de la naturaleza salvaje.

En resumen, *Carthago* es una obra densa y bien documentada que combina el rigor científico con la especulación fantástica. No es simplemente un cómic sobre un tiburón gigante; es una reflexión sobre la soberbia humana, el impacto del capitalismo extractivo en el medio ambiente y los misterios que aún aguardan en las zonas oscuras de nuestro mapa. Es una lectura esencial para quienes buscan una narrativa adulta que mezcle la aventura clásica con el suspense geopolítico moderno.

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