Campus Stellae

Campus Stellae, la obra escrita y dibujada por el autor Ruizge (publicada por Grafito Editorial), se posiciona como una de las reconstrucciones históricas más inmersivas y rigurosas del panorama del cómic español contemporáneo. Lejos de caer en la hagiografía complaciente o en la fantasía épica desmedida, este cómic propone un viaje a las raíces de uno de los mitos fundacionales de la Europa medieval: el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago en el siglo IX.

La narrativa se sitúa en el año 830 d.C., en un momento crítico para el Reino de Asturias. Bajo el reinado de Alfonso II el Casto, el pequeño reducto cristiano del norte de la Península Ibérica se encuentra en una situación de vulnerabilidad constante frente al empuje del Emirato de Córdoba. En este contexto de asedio y necesidad de cohesión, surge una noticia que cambiará el curso de la historia: el ermitaño Pelayo afirma haber visto luces milagrosas sobre un antiguo cementerio en el remoto bosque de Libredón, en tierras gallegas.

La sinopsis de la obra nos sitúa inmediatamente en la expedición organizada por el monarca para verificar tales hechos. El relato no se centra únicamente en el evento místico, sino en la logística, el peligro y la carga política que conlleva tal hallazgo. La comitiva está encabezada por el obispo Teodomiro de Iria Flavia, una figura histórica clave que aquí es retratada con una profundidad humana notable. Junto a él, un grupo heterogéneo de personajes —que incluye guerreros, monjes y guías— se adentra en una geografía hostil, marcada por la espesura de los bosques, la climatología implacable de Galicia y la amenaza latente de salteadores y bestias.

El guion de Ruizge destaca por su capacidad para manejar la tensión entre lo espiritual y lo terrenal. A medida que la expedición avanza hacia el "Campo de Estrellas" (Campus Stellae), el lector es testigo de los conflictos internos del grupo. No todos los integrantes de la misión comparten la misma fe ni los mismos intereses. El cómic explora la dualidad de la época: por un lado, la superstición y la devoción religiosa más absoluta; por otro, la necesidad pragmática de un símbolo que sirva de estandarte para la Reconquista y que legitime el poder del trono asturiano frente a sus enemigos y frente a la propia Iglesia de Roma.

Visualmente, *Campus Stellae* es una lección de ambientación. El autor utiliza un dibujo detallista y un uso del claroscuro que refuerza la sensación de estar en una época oscura, donde la luz (ya sea la de las antorchas o la de las estrellas) es un recurso escaso y preciado. La representación de la indumentaria, las armas y la arquitectura prerrománica es de una precisión arqueológica, lo que permite al lector sumergirse en el siglo IX sin anacronismos que rompan la suspensión de la incredulidad. Los paisajes gallegos no son meros fondos, sino un personaje más: una naturaleza salvaje, húmeda y opresiva que pone a prueba la resistencia física y mental de los protagonistas.

La obra evita los giros efectistas para centrarse en la construcción de una atmósfera de misterio y trascendencia. El viaje hacia Libredón se convierte en una metáfora del propio Camino de Santiago antes de que este existiera como tal. Es la crónica de un nacimiento: el de una leyenda que vertebrará Occidente. Sin embargo, Ruizge mantiene los pies en el barro, mostrando las llagas, el hambre y las dudas de quienes caminaron por primera vez hacia ese lugar sagrado.

En conclusión, *Campus Stellae* es un cómic de aventuras históricas que destaca por su sobriedad y su respeto a las fuentes. Es una obra esencial para entender cómo se forjan los mitos y cómo la voluntad de unos pocos hombres, movidos por la fe o la ambición política, puede cambiar el mapa espiritual de un continente. Una lectura densa, atmosférica y visualmente impecable que huye de los spoilers históricos para centrarse en la experiencia humana de un viaje hacia lo desconocido.

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