Calamity Jane

La novela gráfica "Calamity Jane", escrita por Christian Perrissin e ilustrada por Matthieu Blanchin, se erige como una de las obras biográficas más rigurosas y emocionalmente densas del cómic europeo contemporáneo. Publicada originalmente por la editorial francesa Futuropolis, esta obra huye de los tropos habituales del *western* de aventuras para adentrarse en la psique de Martha Jane Cannary, una mujer cuya existencia cabalgó entre la realidad más cruda y la mitología fronteriza.

El guion de Perrissin se estructura a través de un recurso narrativo tan íntimo como controvertido: las supuestas cartas que Martha Jane escribió a su hija Janey, a quien entregó en adopción para que tuviera una vida mejor. Aunque la autenticidad histórica de estas misivas ha sido cuestionada por diversos historiadores, los autores las utilizan como el hilo conductor perfecto para despojar al personaje de su armadura de leyenda y mostrar a la mujer vulnerable, alcohólica y errante que se escondía tras el nombre de Calamity Jane.

La historia no se limita a un recuento cronológico de hitos, sino que es un viaje introspectivo que abarca desde su juventud hasta sus últimos días en 1903. El cómic nos traslada a un Oeste que está dejando de ser salvaje para convertirse en una sociedad reglada, un cambio que deja a personajes como Martha en una tierra de nadie. A través de sus páginas, asistimos a su lucha constante por la supervivencia en un entorno predominantemente masculino y hostil. El relato aborda su relación con figuras icónicas como Wild Bill Hickok, pero lo hace evitando el romanticismo barato; aquí, los vínculos son complejos, marcados por la soledad y la necesidad de afecto en un mundo que no perdona la debilidad.

Visualmente, el trabajo de Matthieu Blanchin es magistral y fundamental para la atmósfera de la obra. Su dibujo, de trazo nervioso, orgánico y aparentemente descuidado, captura la suciedad, el polvo y el cansancio de la época. No hay espacio para la limpieza de las líneas del *BD* clásico; Blanchin opta por una estética expresionista donde las manchas de tinta y el uso del blanco y negro (o bitonos en ciertas ediciones) subrayan la dureza del paisaje y el deterioro físico de la protagonista. Los rostros están cargados de una humanidad dolorosa, y los paisajes, lejos de ser postales idílicas, se sienten como espacios vastos y opresivos que reflejan el aislamiento emocional de Martha.

Uno de los mayores logros de este cómic es cómo deconstruye el mito del "Lejano Oeste". Mientras que la cultura popular a menudo presenta a Calamity Jane como una heroína de acción o una figura pintoresca de los espectáculos de Buffalo Bill, Perrissin y Blanchin nos muestran las consecuencias reales de esa vida: la pobreza, el estigma social de ser una mujer que viste como un hombre y realiza trabajos de hombre, y el refugio constante en el alcohol para mitigar el dolor de las pérdidas. La narrativa es pausada, permitiendo que el lector sienta el peso del tiempo y la melancolía que impregna cada capítulo.

"Calamity Jane" es, en esencia, un estudio de personaje profundo que utiliza el lenguaje del noveno arte para explorar temas universales como la maternidad ausente, la búsqueda de identidad y la decadencia. No es solo un cómic sobre el Oeste; es un testimonio sobre la resistencia humana y la tragedia de alguien que se convirtió en leyenda antes de poder encontrar la paz como persona. La obra evita juzgar a su protagonista, limitándose a presentarla con todas sus contradicciones, logrando que el lector empatice con una mujer que, a pesar de sus errores y su vida errática, mantuvo una dignidad feroz hasta el final. Es una lectura imprescindible para quienes buscan en el cómic una narrativa adulta, desmitificadora y profundamente humana.

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