Buitre Buitaker

Buitre Buitaker es una de las obras más singulares y ácidas dentro de la trayectoria del historietista español Alfonso Azpiri. Publicada originalmente de forma serializada en la mítica revista *Madriz* durante la década de los 80, esta obra se aleja de la vertiente más erótica o de ciencia ficción épica por la que Azpiri es mundialmente reconocido (como en *Lorna*), para adentrarse en el terreno de la sátira bélica, el humor negro y el absurdo.

La trama se sitúa en un escenario inspirado en la Primera Guerra Mundial, específicamente en el ámbito de la aviación de combate. El protagonista, que da nombre al cómic, es un buitre antropomorfo que ejerce como piloto de caza. Sin embargo, Buitaker dista mucho de ser el arquetipo del "as de la aviación" heroico y noble que la literatura y el cine han perpetuado. A través de sus páginas, Azpiri construye una parodia feroz de la figura del Barón Rojo y de la supuesta caballerosidad de los duelos aéreos.

El personaje de Buitre Buitaker está definido por su cinismo, su cobardía y su instinto de supervivencia. Como ave carroñera que es, su naturaleza se traslada a su comportamiento en el frente: no busca la gloria militar ni el honor de la patria, sino simplemente salir indemne de cada misión, a menudo a costa de sus propios compañeros o mediante las tácticas más rastreras imaginables. Esta inversión de valores es el motor principal de la narrativa. El cómic no trata sobre grandes estrategias militares, sino sobre la miseria cotidiana de la guerra vista desde los ojos de un oportunista.

Desde el punto de vista visual, *Buitre Buitaker* es un despliegue del virtuosismo técnico de Azpiri. A pesar de ser una obra de corte humorístico, el autor no escatima en detalles. El diseño de los biplanos y triplanos es meticuloso, mostrando una fascinación por la ingeniería aeronáutica de principios del siglo XX, pero pasada por un filtro caricaturesco. El contraste entre el realismo detallado de las máquinas y el diseño grotesco y expresivo de los personajes (animales antropomorfos en su mayoría) crea una atmósfera única. El dibujo es dinámico, con composiciones de página que logran transmitir la velocidad y el caos de las batallas aéreas, incluso cuando el desenlace de dichas batallas suele ser cómico o desastroso para los involucrados.

El tono de la obra es marcadamente pesimista y antibelicista. A través del humor, Azpiri critica la vacuidad de los conflictos armados y la estupidez de los mandos militares. Los diálogos son afilados y cargados de ironía, reflejando una visión del mundo donde la moralidad es un estorbo para la supervivencia. Buitaker es, en esencia, un antihéroe que sobrevive en un entorno de destrucción gracias a su falta de escrúpulos, lo que lo convierte en un espejo incómodo pero hilarante de la condición humana en situaciones extremas.

Estructuralmente, el cómic se compone de historias cortas, autoconclusivas en su mayoría, que permiten una lectura ágil. Esta fragmentación ayuda a mantener el ritmo de los gags y evita que la premisa se agote, permitiendo al autor explorar diferentes facetas del absurdo bélico: desde el mantenimiento precario de los aviones hasta las absurdas órdenes de los superiores que nunca pisan el campo de batalla.

En resumen, *Buitre Buitaker* representa una pieza fundamental para entender la versatilidad de Alfonso Azpiri y el espíritu de la historieta adulta española de los años 80. Es un cómic que utiliza la estética de la aventura clásica para subvertirla desde dentro, ofreciendo una visión descarnada, técnica y profundamente divertida de la guerra. Para el lector interesado en el noveno arte, esta obra es un ejemplo de cómo el diseño de personajes y la maestría en el dibujo pueden elevar una sátira social a la categoría de culto, sin necesidad de recurrir a los tropos habituales del género bélico. Es, ante todo, un ejercicio de libertad creativa donde la técnica impecable se pone al servicio del sarcasmo más absoluto.

Deja un comentario