Bosquivia

Bosquivia no es solo el título de una novela gráfica; es la definición de un ecosistema narrativo donde la fantasía heroica se funde con una profunda reflexión ecológica. Escrita por el prolífico El Torres e ilustrada con maestría por Fran Galán, esta obra se sitúa como un referente del cómic europeo contemporáneo, alejándose de los tropos habituales del post-apocalipsis gris para sumergir al lector en un estallido de color y vida vegetal.

La premisa nos sitúa en un futuro —o quizás un pasado olvidado— donde la civilización humana, tal como la conocemos, ha sido devorada por la naturaleza. El mundo ya no pertenece a las máquinas ni al asfalto, sino a Bosquivia, una entidad forestal consciente y expansiva que ha reclamado cada rincón del planeta. En este escenario, los restos de la humanidad sobreviven en pequeñas comunidades aisladas, adaptándose a las leyes de un entorno que es tan hermoso como letal. La jerarquía del mundo ha cambiado: el hombre ya no es el depredador alfa, sino un elemento más de un engranaje biológico mucho más vasto y complejo.

La historia sigue los pasos de Naya, una joven cuya conexión con el entorno trasciende lo puramente físico. Naya no es la típica heroína de acción; su fuerza reside en su capacidad para entender los susurros del bosque y en su determinación por desentrañar los misterios que amenazan el frágil equilibrio de su hogar. Acompañada por una criatura imponente que actúa como protector y guía, Naya emprende un viaje iniciático que la llevará a cruzar fronteras prohibidas. El motor de la trama es un misterio ancestral: algo está perturbando el corazón de Bosquivia, y las consecuencias podrían significar la extinción definitiva de lo que queda de la raza humana.

Desde el punto de vista narrativo, El Torres demuestra una vez más su capacidad para construir mundos con una mitología propia y coherente. No se limita a presentar un escenario bonito, sino que dota a Bosquivia de reglas, deidades y una historia latente que se va revelando a través de los diálogos y, sobre todo, de la observación. El guion maneja con destreza el ritmo de la aventura clásica, pero lo impregna de una melancolía existencial que invita a la reflexión sobre nuestra relación con el medio ambiente y el precio del progreso.

Sin embargo, es en el apartado visual donde la obra alcanza cotas de excelencia difíciles de igualar. Fran Galán realiza un trabajo titánico de diseño de producción. Bosquivia no es un bosque genérico; es un personaje vivo. El uso del color es fundamental: verdes vibrantes, púrpuras bioluminiscentes y ocres terrosos crean una atmósfera inmersiva que atrapa al lector desde la primera viñeta. El diseño de las criaturas y la arquitectura orgánica de los asentamientos humanos muestran una creatividad desbordante. Galán utiliza una narrativa visual dinámica, con composiciones de página que rompen la estructura tradicional para transmitir la inmensidad y el caos controlado de la naturaleza.

El cómic evita caer en el maniqueísmo fácil. No hay villanos de opereta, sino fuerzas en conflicto que luchan por la supervivencia. La obra explora la simbiosis, el sacrificio y la idea de que la vida siempre encuentra un camino, aunque ese camino no incluya necesariamente a la humanidad en su forma actual. Es una fábula moderna que bebe de influencias tan diversas como el imaginario de Studio Ghibli o la fantasía épica europea, pero con una identidad visual y narrativa puramente española.

En conclusión, Bosquivia es una experiencia sensorial y literaria. Es un cómic que exige ser leído con calma, permitiendo que el ojo se pierda en los detalles de su exuberante vegetación mientras la mente procesa las capas de su historia. Es una obra imprescindible para los amantes de la fantasía que buscan algo más que batallas y hechizos; es un viaje al corazón de lo salvaje, un recordatorio de nuestra propia fragilidad y un canto a la belleza indomable de un mundo que decidió seguir adelante sin nosotros. Una pieza clave para entender la madurez del cómic actual, donde el arte y el mensaje caminan de la mano a través de la espesura del bosque.

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