Borderlands – Origenes

Borderlands: Orígenes es una miniserie de cómics publicada por IDW Publishing que funciona como la precuela oficial y canónica del exitoso videojuego homónimo desarrollado por Gearbox Software. Escrita por Mike Neumann —quien fuera el director creativo y guionista principal del primer juego— e ilustrada por el artista Agustín Padilla, esta obra se aleja de las tramas secundarias para centrarse exclusivamente en el trasfondo de los cuatro protagonistas originales: Roland, Lilith, Mordecai y Brick.

La narrativa se estructura en cuatro números individuales, cada uno dedicado a explorar las circunstancias personales y los eventos traumáticos o decisivos que llevaron a estos individuos a abandonar sus vidas anteriores y embarcarse en el peligroso viaje hacia el planeta Pandora en busca de la mítica Cámara (The Vault). El cómic responde a la pregunta fundamental que el juego deja en el aire: ¿quiénes eran estos buscadores antes de subirse al autobús de Marcus?

El primer arco se centra en Roland, el Soldado. Aquí se explora su pasado dentro de la Crimson Lance, la fuerza militar privada de la corporación Atlas. La historia profundiza en su sentido del deber y la ética, elementos que chocan frontalmente con la corrupción y la amoralidad de sus superiores. El cómic detalla el incidente específico que provocó su baja deshonrosa, estableciendo su perfil como un hombre de armas con un código moral estricto en un universo que carece de él.

El segundo capítulo está dedicado a Lilith, la Sirena. Dado que las Sirenas son seres extremadamente raros en la galaxia (solo existen seis al mismo tiempo), su historia se enfoca en el aislamiento y la persecución. La narrativa muestra cómo Lilith descubre la magnitud de sus poderes y su conexión con el Eridio, mientras intenta pasar desapercibida en un entorno que la ve como una anomalía o una herramienta de guerra. Su motivación para viajar a Pandora se presenta como una búsqueda de respuestas sobre su propia naturaleza y la existencia de otras como ella.

El tercer número sigue a Mordecai, el Cazador. A diferencia de los otros, su historia tiene un tono más personal y melancólico. Se explora su pasado como un tirador de élite que participa en competiciones de puntería, pero que es marginado por no seguir las reglas de un sistema amañado. Un punto clave de este número es la relación con su compañero inseparable, el halcón Bloodwing. El cómic establece el vínculo emocional entre ambos y cómo la desilusión de Mordecai con la sociedad civilizada lo empuja hacia la anarquía de la frontera espacial.

Finalmente, el cuarto número presenta a Brick, el Berserker. A menudo reducido a su fuerza bruta, el cómic humaniza al personaje al mostrar su origen en un entorno de violencia sistémica. Se explora su lealtad hacia sus seres queridos y el evento trágico relacionado con su mascota que desata su furia incontrolable. La historia de Brick subraya el tema de la pérdida y cómo la brutalidad de Pandora es, para él, un reflejo de su propio estado interno.

Visualmente, Agustín Padilla logra trasladar la estética "cel-shaded" característica del videojuego al formato de la narrativa secuencial sin perder el dinamismo. El dibujo es sucio, detallado y cargado de sombras, lo que refuerza la atmósfera de un mundo industrial en decadencia. El uso del color es fundamental para diferenciar las personalidades y los poderes de cada protagonista, manteniendo una coherencia visual con el material original.

Borderlands: Orígenes es una lectura esencial para comprender la mitología de la franquicia. No se limita a ser un producto derivado, sino que aporta capas de profundidad psicológica a personajes que, en el primer juego, eran poco más que avatares de acción. Al finalizar la lectura, el lector comprende que la reunión de estos cuatro extraños en el autobús de Marcus no fue una simple coincidencia, sino el resultado de trayectorias vitales marcadas por la traición, la soledad y la búsqueda de redención en el lugar más peligroso de la galaxia.

Deja un comentario