Body Bags

Body Bags: La cumbre del estilo y la violencia de Jason Pearson

Publicado originalmente en 1996 bajo el sello Maverick de Dark Horse Comics, *Body Bags* es la obra magna de Jason Pearson, un autor que logró encapsular la energía cinética y la estética cruda de los años 90 en una narrativa que mezcla el género negro, la acción hiperbólica y una dinámica familiar profundamente disfuncional. La obra se sitúa en Terminus, una metrópolis ficticia que sirve como el escenario perfecto para una historia donde la moralidad es un lujo que nadie puede permitirse y donde la violencia no es solo un recurso, sino el lenguaje cotidiano.

La premisa se centra en Mack Delgado, conocido en el submundo criminal como "Clownface". Mack es un "body bagger", un término eufemístico para designar a los cazarrecompensas de élite que operan en los márgenes de la legalidad, encargándose de los trabajos que la policía no puede o no quiere tocar. Clownface es una fuerza de la naturaleza: un hombre de dimensiones masivas, rostro oculto tras una máscara de payaso amenazante y una eficiencia letal que lo ha convertido en el mejor de su profesión. Su vida, dedicada exclusivamente al trabajo y a la supervivencia en las calles de Terminus, da un vuelco radical con la aparición de Panda, su hija de catorce años a la que apenas conoce.

Panda no es la típica adolescente en busca de afecto paternal. Es rebelde, malhablada, extremadamente hábil en el combate y posee una determinación feroz por seguir los pasos de su padre. El núcleo narrativo de *Body Bags* no reside únicamente en las misiones de caza de criminales, sino en la colisión de estos dos personajes. La dinámica entre Mack y Panda subvierte el tropo del protector y la protegida; aunque Mack intenta mantener a su hija alejada del peligro, Panda se inserta a la fuerza en su mundo, exigiendo ser reconocida como su compañera de armas. Esta relación "padre-hija" se desarrolla entre tiroteos, persecuciones y una cantidad ingente de sangre, ofreciendo una visión ácida y a menudo cómica de la paternidad en un entorno extremo.

Desde el punto de vista artístico, *Body Bags* es un tour de force. Jason Pearson despliega un estilo que bebe tanto del cómic estadounidense tradicional como de la narrativa visual del manga y la animación. Su dibujo se caracteriza por una elasticidad casi caricaturesca que, paradójicamente, mantiene un peso anatómico y una contundencia física impresionantes. Las escenas de acción son coreografías magistrales de movimiento y violencia; cada impacto se siente real y cada panel desborda una energía que pocos artistas de la época lograban igualar. El diseño de personajes, especialmente el contraste visual entre la mole que es Clownface y la agilidad menuda de Panda, refuerza constantemente la tensión y la química entre los protagonistas.

El cómic también destaca por su ambientación. Terminus es una ciudad que respira suciedad y peligro. A través de los ojos de los protagonistas, el lector explora un ecosistema poblado por bandas rivales, policías corruptos y otros cazarrecompensas que ven en Mack y Panda una competencia que debe ser eliminada. La obra no escatima en detalles crudos, pero Pearson logra equilibrar la brutalidad con un sentido del humor negro y cínico que evita que la historia caiga en el nihilismo absoluto.

En el arco argumental principal, titulado "Father's Day", somos testigos de cómo esta pareja debe enfrentarse a una serie de contratos que se complican, al tiempo que lidian con las rencillas internas de su propia relación. La narrativa es directa, sin florituras innecesarias, centrada en el ritmo y en la caracterización a través de la acción. No hay grandes discursos morales; en el mundo de *Body Bags*, las acciones hablan más que las palabras, y las balas suelen tener la última palabra.

En conclusión, *Body Bags* es una pieza de culto esencial para entender una vertiente específica del cómic independiente de finales del siglo XX. Es una obra que prioriza el estilo, la caracterización visual y la acción desenfrenada, pero que esconde bajo su superficie una historia sorprendentemente humana sobre la búsqueda de identidad y la aceptación familiar. Para cualquier entusiasta del medio que busque una narrativa de alto octanaje con un apartado gráfico sobresaliente, la obra de Jason Pearson sigue siendo, décadas después, un referente de potencia visual y narrativa.

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