Publicada originalmente por DC Comics a mediados de los años 90, BlackOps es una obra que se desmarca de la tendencia superheroica de su época para sumergirse de lleno en el crudo y pragmático mundo del espionaje militar y las operaciones encubiertas. Escrita por Carl Potts —un autor con una sensibilidad especial para el género táctico, recordado por su etapa en *The Punisher War Journal*— y dibujada por Alain Mauricet, esta miniserie de cinco números se erige como un relato generacional sobre el coste humano de la *realpolitik* y las guerras en la sombra.
La premisa de *BlackOps* no se limita a una única misión o a un conflicto aislado. El guion de Potts propone un ambicioso recorrido cronológico que abarca aproximadamente tres décadas de historia contemporánea, desde el apogeo de la Guerra Fría hasta la inestabilidad del mundo post-soviético. La narrativa sigue a un grupo de élite de la CIA, una unidad de operaciones negras diseñada para intervenir en aquellos escenarios donde la diplomacia ha fracasado y la intervención militar oficial es políticamente inviable.
El núcleo de la historia reside en la evolución de sus protagonistas. A diferencia de otros cómics de acción de la década, *BlackOps* no presenta a sus operativos como héroes infalibles o figuras de acción unidimensionales. En su lugar, se nos muestra a hombres y mujeres que, impulsados inicialmente por el patriotismo o el sentido del deber, terminan convirtiéndose en herramientas de un sistema que valora los resultados por encima de la ética. La estructura temporal de la obra permite al lector ser testigo de cómo el idealismo inicial de los personajes se erosiona bajo el peso de las decisiones moralmente ambiguas que deben tomar en Vietnam, Centroamérica y Oriente Medio.
Uno de los puntos fuertes del cómic es su enfoque en la logística y la metodología de las operaciones especiales. Potts utiliza su conocimiento del ámbito militar para dotar al guion de un realismo técnico notable. No se trata solo de tiroteos; la trama profundiza en la planificación, la infiltración, el manejo de informantes y las consecuencias geopolíticas de cada bala disparada. El cómic explora la idea de que, en el mundo de las operaciones encubiertas, la victoria a menudo es indistinguible de la derrota, y que los aliados de hoy pueden ser los objetivos de mañana.
En el apartado visual, Alain Mauricet realiza un trabajo excepcional al capturar la atmósfera de cada época. Su estilo, detallado y fundamentado en una estética realista, huye de las exageraciones anatómicas comunes en los años 90. Mauricet logra diferenciar claramente las distintas décadas a través del diseño de armamento, uniformes y tecnología, lo que ayuda al lector a situarse en la línea temporal sin necesidad de constantes cuadros de texto explicativos. Las secuencias de acción están narradas con una claridad cinematográfica, priorizando la tensión y el posicionamiento táctico sobre el espectáculo gratuito.
El conflicto central de *BlackOps* es, en última instancia, la lucha por mantener la integridad personal en un entorno diseñado para anularla. A medida que la serie avanza, la lealtad de los miembros de la unidad se pone a prueba, no solo frente a sus enemigos externos, sino frente a sus propios superiores y las agendas ocultas de la agencia para la que trabajan. La obra plantea preguntas incómodas sobre la responsabilidad y el precio de la paz, sugiriendo que el orden mundial se sostiene sobre los hombros de personas que deben vivir en el anonimato y cargar con secretos inconfesables.
En resumen, *BlackOps* es una pieza fundamental para los aficionados al cómic de género bélico y de espionaje. Es una obra sobria, inteligente y desprovista de los artificios del género de aventuras tradicional. Al evitar los spoilers, basta decir que su conclusión cierra un ciclo de violencia y sacrificio que invita a la reflexión sobre la naturaleza del poder y las sombras que proyecta la historia oficial. Es un testimonio de una era del cómic donde autores como Potts intentaron llevar la narrativa de acción hacia terrenos más maduros y cínicos, logrando un relato que, décadas después de su publicación, sigue sintiéndose relevante y perturbadoramente actual.