Besame Mucho

Publicada originalmente a mediados de la década de los 2000 por Ediciones Glénat, "Bésame Mucho" es una de las obras más emblemáticas y crudas del cómic adulto español contemporáneo. Escrita por Hernán Migoya y dibujada por Man (Manolo Carot), esta novela gráfica se aleja de los convencionalismos del género erótico para construir un relato coral, visceral y profundamente melancólico sobre la búsqueda de afecto en la jungla de asfalto.

La trama se sitúa en una Barcelona que se aleja de las postales turísticas para mostrar su faceta más sombría, húmeda y auténtica. La narrativa se estructura a través de una serie de historias cruzadas que convergen en el asfalto de la ciudad condal, utilizando el sexo no como un fin en sí mismo, sino como un lenguaje desesperado para combatir la soledad. Los protagonistas son seres heridos, personajes que deambulan por la noche barcelonesa buscando algo que llene el vacío existencial que los consume.

El guion de Hernán Migoya destaca por su capacidad para capturar el habla urbana y las contradicciones del deseo humano. A través de personajes como un taxista desencantado, jóvenes que exploran sus límites o adultos atrapados en la rutina de la insatisfacción, Migoya teje una red de encuentros y desencuentros. La obra no teme incomodar al lector; su enfoque es directo, a veces cínico, pero siempre impregnado de una ternura trágica. El título, que remite al famoso bolero, funciona como una ironía constante: en un mundo de intercambios carnales rápidos y a menudo desalmados, el beso —el gesto de intimidad por excelencia— se convierte en el objeto de deseo más esquivo.

En el apartado visual, el trabajo de Man es fundamental para elevar la obra por encima de la media del cómic de género. Su estilo se caracteriza por un dominio excepcional de la anatomía humana y una capacidad narrativa que dota a las escenas de una fluidez cinematográfica. Man logra que los cuerpos respiren, suden y transmitan emociones complejas más allá de la mera explicitud. El dibujo es detallado, con un uso inteligente de las sombras y una ambientación que convierte a Barcelona en un personaje más, con sus calles estrechas del Raval, sus luces de neón y sus interiores claustrofóbicos que reflejan el estado mental de los protagonistas.

"Bésame Mucho" se desmarca de la etiqueta de "cómic erótico" convencional para entrar de lleno en el drama social y el realismo sucio. La obra explora temas como la incomunicación, la mercantilización de las relaciones personales, la frustración generacional y la delgada línea que separa el placer del dolor. No hay héroes ni villanos, solo personas intentando conectar en un entorno que parece diseñado para aislarlas. La crudeza de algunas situaciones se equilibra con momentos de una belleza poética desgarradora, logrando un equilibrio difícil de encontrar en el medio.

La importancia de este cómic radica en su honestidad. En su momento, supuso un soplo de aire fresco en la línea Z de Glénat, demostrando que el cómic para adultos en España podía tratar temas profundos con una madurez narrativa envidiable. La colaboración entre Migoya y Man resultó en una obra cohesionada donde el texto y la imagen se retroalimentan para ofrecer una visión descarnada de la condición humana.

En resumen, "Bésame Mucho" es una crónica urbana sobre la necesidad de ser amado en un mundo que a menudo solo ofrece contacto físico. Es una lectura imprescindible para quienes buscan un cómic que desafíe los límites de la narrativa adulta, ofreciendo una experiencia que es, a partes iguales, provocadora, excitante y profundamente triste. Una obra que permanece en la memoria del lector no por su contenido explícito, sino por la verdad emocional que esconden sus viñetas.

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