Berlin

*Berlin*, la obra magna de Jason Lutes, representa uno de los hitos más ambiciosos y meticulosos de la narrativa gráfica contemporánea. Fruto de más de veinte años de trabajo, esta trilogía —compuesta por los volúmenes *Ciudad de piedras*, *Ciudad de humo* y *Ciudad de luz*— se erige como una crónica coral que documenta el declive de la República de Weimar y el ascenso imparable del nacionalsocialismo en Alemania. La obra no se limita a ser un libro de historia ilustrado; es una inmersión profunda en la sociología de una ciudad que, entre 1928 y 1933, fue el epicentro cultural y político de Europa antes de precipitarse hacia la oscuridad.

La narrativa comienza en septiembre de 1928 con el encuentro fortuito en un tren de los dos ejes centrales de la trama: Marthe Müller, una joven estudiante de arte que huye de una vida asfixiante en Colonia para buscar libertad en la metrópolis, y Kurt Severing, un periodista idealista y cínico a partes iguales que escribe para la revista política *Die Weltbühne*. A través de sus ojos, el lector es introducido en un Berlín vibrante, caótico y profundamente fracturado. Mientras Marthe descubre la bohemia, el arte expresionista y la liberación sexual de la ciudad, Kurt actúa como el observador crítico que documenta cómo las costuras de la democracia se deshilachan bajo la presión de los extremos políticos.

Sin embargo, *Berlin* es una obra coral en el sentido más estricto. Lutes expande el foco para incluir a una vasta galería de personajes que representan todos los estratos de la sociedad alemana de la época. Observamos a la familia Braun, una unidad de clase obrera desgarrada por la ideología, donde la madre apoya al Partido Comunista mientras otros miembros se ven seducidos por el orden prometido por los camisas pardas. Seguimos a un grupo de músicos de jazz afroamericanos que encuentran en Berlín una libertad que les es negada en Estados Unidos, a aristócratas que añoran el antiguo régimen imperial, y a la comunidad judía que observa con una mezcla de incredulidad y temor el cambio en el aire.

El rigor histórico de Lutes es excepcional. La ciudad de Berlín no es solo el escenario, sino el personaje principal. El autor recrea con una precisión arquitectónica asombrosa las calles, las estaciones de tren, los cabarets y las plazas donde se libraron las batallas ideológicas. Visualmente, el cómic opta por un estilo de "línea clara" en blanco y negro, despojado de adornos innecesarios, lo que permite una claridad narrativa absoluta. Este enfoque estético subraya la frialdad de los acontecimientos políticos y la humanidad de los rostros, logrando que el lector se sienta un ciudadano más caminando por la Alexanderplatz.

Uno de los mayores logros de la obra es su capacidad para retratar la normalización del horror. Lutes no recurre a grandes discursos ni a momentos melodramáticos; en su lugar, muestra cómo el fascismo se infiltra en la vida cotidiana a través de pequeñas concesiones, conversaciones de café y la erosión gradual de la verdad en la prensa. La tensión narrativa no proviene de la incertidumbre sobre el final —que es un hecho histórico conocido—, sino de observar cómo los personajes navegan por un presente que se vuelve cada vez más hostil, y cómo sus esperanzas personales chocan frontalmente con la macrohistoria.

En conclusión, *Berlin* es un estudio exhaustivo sobre la fragilidad de las instituciones democráticas y la complejidad de la naturaleza humana en tiempos de crisis. Es una obra que exige una lectura atenta, recompensando al lector con una comprensión matizada de un periodo histórico que a menudo se simplifica. Jason Lutes ha creado un monumento de papel que captura el alma de una ciudad en su momento más brillante y, simultáneamente, en su descenso más aterrador hacia el abismo. Es, sin duda, una lectura esencial para entender las posibilidades del cómic como medio para la reflexión histórica y social.

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