Belem, la obra del reconocido autor y "Peintre officiel de la Marine" francés Jean-Yves Delitte, no es simplemente un cómic sobre barcos; es una biografía visual y narrativa de uno de los supervivientes más elegantes de la era de la navegación a vela. A través de sus páginas, Delitte nos invita a embarcarnos en un viaje que abarca más de un siglo, utilizando como hilo conductor la estructura de madera y acero del último gran velero francés del siglo XIX que aún surca los mares.
La narrativa se aleja de los convencionalismos de las aventuras de piratas o las batallas navales épicas para centrarse en la crónica vital de un objeto que adquiere alma. El cómic arranca con el nacimiento del navío en 1896, en los astilleros de Nantes. Desde ese momento, el lector se convierte en testigo de la evolución de una época. El *Belem* comienza su vida como un buque mercante, un "negrero" de productos nobles, diseñado específicamente para transportar cacao desde el puerto de Belém, en Brasil, hasta las costas francesas para la chocolatería Menier. Esta primera etapa está impregnada de un realismo sucio y trabajador, donde el mar no es un escenario romántico, sino un entorno hostil y exigente.
Delitte estructura la obra de manera que el barco es el protagonista absoluto, mientras que los hombres que lo tripulan son figuras transitorias, sombras que pasan por su cubierta y que sirven para contextualizar las diferentes eras que atraviesa el navío. Tras su etapa comercial, el cómic nos narra su transformación en un yate de lujo bajo la propiedad de Sir Arthur Ernest Guinness. Aquí, el tono visual cambia; la rudeza del comercio de ultramar da paso a la sofisticación de la aristocracia británica de entreguerras. El autor maneja con maestría este contraste, mostrando cómo el mismo barco puede adaptarse a mundos tan opuestos sin perder su esencia.
Posteriormente, la obra explora su etapa bajo pabellón italiano como buque escuela, rebautizado como *Giorgio Cini*, hasta su eventual y casi milagroso regreso a Francia y su restauración como monumento histórico. Lo que hace que este cómic sea excepcional es la capacidad de Delitte para documentar estos cambios técnicos y estéticos con una precisión quirúrgica. Cada modificación en el aparejo, cada cambio en la línea de flotación y cada detalle de la cubierta están representados con una fidelidad que solo un experto en ingeniería naval y un artista de su calibre podrían lograr.
Desde el punto de vista gráfico, *Belem* es una lección magistral de dibujo técnico aplicado a la narrativa secuencial. Delitte utiliza un estilo detallista, heredero de la mejor tradición de la línea clara franco-belga, pero enriquecido con una textura y una profundidad que evocan los óleos clásicos de temática marina. Las composiciones de página suelen ser amplias, permitiendo que el barco respire dentro del encuadre. Los paisajes marinos son sobrecogedores: desde la calma chicha que desespera a las tripulaciones hasta las tormentas del Atlántico donde el dibujo se vuelve dinámico y violento, transmitiendo el crujir de la madera y la tensión de los cabos.
El color juega un papel fundamental en la ambientación de las distintas épocas. Las tonalidades sepia y grises de los puertos industriales de finales del XIX contrastan con los azules vibrantes de las travesías tropicales y los dorados de las cubiertas de madera noble durante su periodo como yate. No hay florituras innecesarias; cada viñeta tiene un propósito documental o emocional.
En conclusión, *Belem* es una obra imprescindible para los amantes de la historia marítima y para aquellos lectores de cómic que aprecian el rigor documental unido a una ejecución artística impecable. Es un homenaje a la resiliencia, un recordatorio de la transición del mundo antiguo al moderno y, sobre todo, un retrato fidedigno de un gigante de los mares que se negó a desaparecer. Delitte no solo dibuja un barco; narra la historia de un superviviente que, a través de sus cuadernas, nos cuenta la historia del siglo XX.