Battlestar Galactica – Zarek

Dentro del vasto universo expandido de la versión reimaginada de *Battlestar Galactica* (2004), pocas figuras resultan tan magnéticas y moralmente ambiguas como Tom Zarek. La miniserie de cómics titulada simplemente "Battlestar Galactica: Zarek", publicada por Dynamite Entertainment, se erige como una pieza fundamental para comprender la compleja arquitectura sociopolítica de las Doce Colonias antes de su aniquilación a manos de los Cylons. Escrita por Brandon Jerwa e ilustrada por Adriano Batista, esta obra no es solo un complemento para los seguidores de la serie de televisión, sino un estudio de personaje profundo que disecciona la anatomía de un revolucionario.

La narrativa de este cómic se aleja de las cubiertas de vuelo de la Galactica para sumergir al lector en el turbulento pasado de Sagittaron, una de las colonias más marginadas y explotadas del sistema. La historia funciona como una precuela directa que busca responder a la pregunta que muchos espectadores se hicieron al ver a Richard Hatch interpretar al personaje en la pantalla pequeña: ¿Qué lleva a un hombre culto y elocuente a convertirse en el terrorista más buscado de las Doce Colonias?

El guion de Jerwa nos presenta a un joven Tom Zarek imbuido de un idealismo feroz. A través de una estructura que salta entre diferentes momentos clave de su vida, somos testigos de las injusticias sistémicas que sufre el pueblo de Sagittaron bajo el yugo de las colonias más ricas, como Caprica o Virgon. El cómic evita los maniqueísmos fáciles; no presenta a Zarek como un héroe sin tacha, sino como un hombre atrapado en un sistema que sofoca cualquier intento de cambio pacífico. La trama detalla su transición desde la resistencia civil y la oratoria política hacia la lucha armada, explorando el punto de no retorno en el que las palabras dejan de ser suficientes y la violencia se convierte, a sus ojos, en la única herramienta de liberación.

Uno de los puntos fuertes de la obra es cómo profundiza en la creación de su famoso manifiesto, el libro que más tarde se convertiría en una lectura prohibida pero influyente dentro de la flota de supervivientes. El cómic explora la soledad del líder y el peso de las decisiones que afectan a miles de personas. Vemos la formación de su círculo interno y las traiciones, tanto personales como ideológicas, que forjaron su carácter cínico y pragmático. La historia culmina en los eventos que llevaron a su encarcelamiento en el transporte de prisioneros Astral Queen, cerrando el círculo justo donde comienza su aparición en la serie de televisión.

En el apartado visual, Adriano Batista realiza un trabajo excepcional al capturar la esencia estética de la franquicia. Su dibujo es detallado y sucio, reflejando la atmósfera opresiva de las minas de Sagittaron y la frialdad de las instituciones gubernamentales coloniales. Batista logra trasladar con éxito las facciones de Richard Hatch al papel, permitiendo que el lector reconozca instantáneamente la intensidad en la mirada del personaje, un elemento crucial para transmitir su carisma peligroso. El uso de las sombras y una paleta de colores sobria refuerzan el tono de drama político y thriller psicológico que impregna cada página.

"Battlestar Galactica: Zarek" es, en definitiva, una exploración sobre la radicalización y el costo del activismo extremo. No intenta justificar los actos de terrorismo de Zarek, pero sí proporciona el contexto necesario para entender su origen. Es una lectura esencial para quienes deseen comprender las tensiones de clase que casi destruyen a la humanidad incluso antes de que los Cylons lanzaran su primer misil. Al centrarse en el hombre detrás del mito, el cómic enriquece la experiencia de la serie original, dotando de una nueva capa de tragedia a cada una de las intervenciones de Zarek en la política de la flota. Es un relato crudo sobre cómo el deseo de justicia puede corromperse hasta convertirse en una obsesión que consume todo a su paso, dejando claro que, en el universo de Galactica, los monstruos no siempre son máquinas de metal.

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