Battlefields: The Firefly and His Majesty representa una de las incursiones más técnicas y psicológicamente densas de Garth Ennis en el género bélico. Publicada por Dynamite Entertainment, esta obra se integra dentro de la prestigiosa antología *Battlefields*, donde el guionista irlandés explora diversos frentes de la Segunda Guerra Mundial con un enfoque que prioriza el realismo sucio, la precisión histórica y la desmitificación del conflicto. En este arco específico, Ennis se reúne con su colaborador habitual, el legendario dibujante Carlos Ezquerra, para entregar una narrativa centrada en la guerra de blindados durante los últimos meses del avance aliado en Europa.
La trama se sitúa en 1945, en una Alemania agonizante pero aún letal. El protagonista es el sargento Stiles, un personaje recurrente en la saga *Battlefields* (visto anteriormente en *The Night Witches* y *Dear Billy*), quien ahora comanda un tanque Sherman Firefly. La narrativa se aleja de las grandes maniobras estratégicas para encerrar al lector en el espacio claustrofóbico y aceitoso de la torreta de un tanque. El conflicto central gira en torno a un duelo de voluntades y tecnología: la caza de un tanque alemán Tiger I, apodado por las tropas británicas como "His Majesty" (Su Majestad), que ha estado diezmando las columnas aliadas con una eficiencia aterradora.
El núcleo del cómic es la disparidad técnica y táctica entre los contendientes. Ennis utiliza el Sherman Firefly como eje narrativo; este vehículo era una modificación británica del tanque estadounidense estándar, equipada con el potente cañón de 17 libras, la única arma aliada capaz de perforar el blindaje frontal de los pesados tanques alemanes a distancias considerables. Sin embargo, el Firefly era un "cañón de cristal": potente en ataque pero vulnerable en defensa. Esta vulnerabilidad es la que dicta el tono de la obra. No estamos ante una historia de héroes invulnerables, sino ante profesionales agotados que saben que un solo error, o simplemente la mala suerte de ser detectados primero, significa una muerte atroz entre llamas y metal retorcido.
La caracterización de Stiles es fundamental. Es un veterano endurecido, cínico y profundamente consciente de la futilidad de la guerra, pero que mantiene una disciplina férrea basada en la supervivencia y el deber hacia su tripulación. La dinámica interna del tanque está descrita con una precisión quirúrgica; Ennis detalla las funciones de cada tripulante —el cargador, el artillero, el conductor—, convirtiendo al tanque en un organismo vivo donde el fallo de una pieza condena al resto. La tensión se construye no solo a través de los disparos, sino a través de la espera, el ruido del motor y la paranoia de saber que "His Majesty" acecha tras cualquier seto o ruina.
Visualmente, Carlos Ezquerra aporta su estilo distintivo, caracterizado por un trazo rugoso y una capacidad única para plasmar la suciedad y el desgaste. Su representación de la maquinaria bélica es meticulosa, respetando las siluetas y detalles técnicos de los vehículos, pero es en la expresividad de los rostros cansados y en la atmósfera opresiva del paisaje alemán —barro, nieve derretida y humo— donde el arte eleva el guion. La paleta de colores refuerza esta sensación de agotamiento, utilizando tonos terrosos y grises que transmiten la desolación de un frente que, aunque cerca del final, sigue cobrando vidas de forma indiscriminada.
"The Firefly and His Majesty" no es solo un cómic sobre tanques; es un estudio sobre la asimetría del combate y el peso del mando. Ennis evita los tropos del heroísmo cinematográfico para centrarse en la táctica pura: el flanqueo, el uso del terreno y la importancia de la observación. La figura del Tiger alemán se eleva casi a un nivel mítico, una fuerza de la naturaleza mecánica que representa el último obstáculo de un régimen que se niega a morir. La obra funciona como un cierre temático para el personaje de Stiles, cerrando un círculo de violencia que comenzó en las estepas rusas y termina en el corazón del Tercer Reich, dejando claro que en la guerra de Ennis, la victoria es simplemente el privilegio de sobrevivir un día más.