Barrabás

Barrabás, la obra magna de Pepe Moreno, se erige como uno de los pilares fundamentales del cómic de ciencia ficción y anticipación producido en España durante la efervescente década de los ochenta. Publicada originalmente de forma serializada en la mítica revista *Creepy* de Toutain Editor a partir de 1982, esta obra no solo consolidó la carrera internacional de su autor, sino que definió una estética y una narrativa que capturaban a la perfección el nihilismo y la fascinación por la decadencia urbana propios de su época.

La trama nos sitúa en un futuro distópico, concretamente en una Nueva York convertida en una jungla de asfalto y acero en avanzado estado de descomposición. En este escenario, la civilización tal como la conocemos ha colapsado, dejando paso a una estructura social fragmentada donde la ley del más fuerte es la única norma vigente. La ciudad, aislada y claustrofóbica, funciona como un microcosmos de la degradación humana, donde los rascacielos son ahora esqueletos de una gloria pasada y las calles están dominadas por bandas criminales, mutantes y facciones paramilitares que luchan por el control de los escasos recursos.

El protagonista que da nombre a la obra, Barrabás, es la encarnación perfecta del antihéroe de la era post-punk. No es un salvador ni un idealista; es un superviviente nato, un mercenario de moral ambigua cuya principal motivación es la propia preservación en un entorno hostil. Con una presencia física imponente y una actitud cínica ante la violencia que lo rodea, Barrabás se mueve por los bajos fondos de la metrópolis cumpliendo encargos que lo llevan a enfrentarse tanto a los estamentos de poder que aún intentan ejercer un control autoritario como a los elementos más salvajes del subsuelo neoyorquino.

Narrativamente, el cómic se estructura a través de una serie de conflictos que exploran temas recurrentes en la ciencia ficción sociológica: el abuso de poder, la deshumanización tecnológica, la lucha de clases llevada al extremo de la supervivencia física y la corrupción sistémica. Pepe Moreno utiliza a Barrabás como un catalizador para mostrar las diferentes capas de este mundo podrido, evitando caer en maniqueísmos simples. Aquí no hay una lucha clara entre el bien y el mal, sino una colisión constante de intereses en la que el protagonista intenta mantener su independencia.

El apartado visual es, sin lugar a dudas, el elemento más distintivo y potente de la obra. Pepe Moreno despliega un virtuosismo técnico que lo situó a la vanguardia de su generación. Su estilo bebe directamente de la influencia de maestros europeos como Moebius o Enki Bilal, pero le imprime una crudeza y un dinamismo puramente americanos. El diseño de producción de la obra es abrumador: desde el detalle minucioso de las armas y los vehículos —fruto de la fascinación del autor por la ingeniería y la tecnología— hasta la arquitectura opresiva de la ciudad. El uso del color (o del claroscuro en sus versiones en blanco y negro) refuerza una atmósfera densa, casi irrespirable, donde la suciedad y la alta tecnología conviven de forma orgánica.

*Barrabás* es también un testimonio del cambio de paradigma en el cómic adulto español de los 80, alejándose del terror gótico o fantástico para abrazar una ciencia ficción "sucia" y política. La obra destaca por su capacidad para construir un universo coherente y tangible, donde cada cicatriz del protagonista y cada grieta en los muros de la ciudad cuentan una historia de resistencia.

En definitiva, esta obra es una pieza imprescindible para entender la evolución del cómic de autor con vocación comercial. Es un ejercicio de estilo que no descuida la crítica social y que presenta una visión del futuro que, décadas después, sigue resultando inquietantemente poderosa por su fuerza visual y su honestidad narrativa. *Barrabás* no es solo la historia de un hombre contra el sistema, sino el retrato de una humanidad que, tras haber tocado fondo, se niega a desaparecer entre los escombros de su propia ambición.

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