BANG! Troya no es solo una obra más en la dilatada trayectoria de Juan López Fernández, mundialmente conocido como Jan; es la confirmación de una nueva etapa de libertad creativa absoluta para el creador de Superlópez. Tras décadas ligado a las estructuras editoriales tradicionales, Jan se embarcó con la editorial DQ en un proyecto personal titulado genéricamente *BANG!*, una serie de álbumes donde el autor vuelca su veteranía para reinterpretar géneros clásicos bajo su particular prisma satírico y humanista. En este segundo volumen, titulado *Troya*, el autor pone su mirada en el mito homérico para despojarlo de su pátina épica y mostrar las costuras de la guerra y la ambición humana.
La premisa de la serie *BANG!* gira en torno a un grupo de personajes recurrentes, una suerte de equipo de "especialistas" o mercenarios con principios, liderados por la resolutiva Martha y el pragmático Tony. Este grupo funciona como el eje conductor de diversas aventuras que saltan entre géneros y épocas. En *Troya*, este equipo es contratado para intervenir en el conflicto más famoso de la antigüedad. Sin embargo, lejos de encontrarnos con una traslación literal de la *Ilíada*, Jan utiliza el escenario de la guerra de Troya para realizar una crítica mordaz sobre la futilidad de los conflictos bélicos y los intereses económicos y de poder que suelen esconderse tras las grandes gestas heroicas.
La sinopsis nos sitúa en el campamento aqueo. El grupo BANG! llega a las costas de Troya con una misión aparentemente sencilla pero logísticamente imposible: recuperar a Helena y poner fin a un asedio que se ha estancado durante años. A través de los ojos de Martha y Tony, el lector descubre una Troya que, aunque visualmente respeta la estética de la Edad del Bronce, se siente extrañamente contemporánea en sus vicios. Jan retrata a los héroes clásicos —Aquiles, Agamenón, Héctor— no como semidioses de mármol, sino como figuras caricaturescas, a menudo ridículas, movidas por el ego, la testosterona y una alarmante falta de sentido común.
El desarrollo de la trama evita los spoilers habituales al centrarse en la interacción del equipo BANG! con el entorno. El grupo actúa como un elemento disruptor en la narrativa clásica. Mientras los troyanos y los griegos se pierden en rituales y estrategias obsoletas, los protagonistas intentan aplicar una lógica moderna y pragmática para resolver el entuerto. Esta colisión de mentalidades es la fuente principal del humor de la obra, pero también de su carga reflexiva. Jan no se limita a la parodia; utiliza el anacronismo conceptual para señalar que, pese al paso de los milenios, la humanidad sigue cometiendo los mismos errores por las mismas razones banales.
Visualmente, *BANG! Troya* es un festín para los seguidores del estilo de Jan. A pesar de su avanzada edad, el dibujante demuestra un dinamismo envidiable. Su capacidad para coreografiar escenas de multitudes y su maestría en el diseño de arquitecturas —en este caso, las imponentes murallas de la ciudad y el abigarrado campamento griego— dotan a la obra de una profundidad espacial asombrosa. El uso del color es vibrante, alejándose de los tonos apagados que a veces se asocian al cómic histórico, reforzando ese tono de farsa crítica que impregna cada página.
El cómic prescinde de las "florituras" innecesarias para centrarse en el ritmo narrativo. Cada viñeta cumple una función, y el diálogo,