Babe de John Byrne

A mediados de la década de los 90, John Byrne, una de las figuras más influyentes y prolíficas de la historia del cómic estadounidense, decidió alejarse temporalmente de las grandes editoriales como Marvel y DC para explorar el terreno de la creación propia. Bajo el sello "Legend" de Dark Horse Comics —un espacio compartido con autores de la talla de Frank Miller y Mike Mignola—, Byrne dio vida a *Babe*, una obra que condensa sus obsesiones temáticas y su depurado estilo visual en una propuesta de ciencia ficción y aventuras con tintes de misterio.

La premisa de *Babe* gira en torno a su protagonista homónima: una mujer de una estatura imponente, belleza escultural y una fuerza física que desafía las leyes de la biología humana. Sin embargo, el conflicto central no reside únicamente en sus capacidades sobrehumanas, sino en el vacío absoluto de su pasado. Babe aparece en el mundo moderno sin recuerdos, sin nombre (el cual adopta de manera circunstancial) y sin una explicación lógica para su existencia. Esta amnesia fundacional convierte a la protagonista en una "página en blanco" que debe navegar un entorno que la observa con una mezcla de deseo, temor y curiosidad científica.

Desde el punto de vista narrativo, Byrne estructura la obra como un viaje de autodescubrimiento. Acompañada por un elenco de personajes secundarios que sirven de contrapunto humano y cómico, Babe se ve envuelta en una serie de incidentes que escalan rápidamente desde lo cotidiano hasta lo fantástico. La trama integra elementos clásicos del género: conspiraciones gubernamentales, encuentros con entidades de origen incierto y la constante amenaza de fuerzas que desean capturarla para desentrañar el secreto de su fisiología. A pesar de la escala de los eventos, Byrne mantiene un tono ligero, casi de "pulp" moderno, evitando el cinismo imperante en los cómics de los 90 para centrarse en la acción pura y el sentido de la maravilla.

Visualmente, *Babe* representa a un John Byrne en pleno dominio de sus facultades. Su dibujo es limpio, dinámico y extremadamente preciso en la anatomía. El autor utiliza el contraste de escalas para enfatizar la naturaleza excepcional de la protagonista; Babe no solo es más fuerte que los demás, sino que físicamente ocupa un espacio diferente en la viñeta, lo que refuerza su sensación de aislamiento y otredad. La narrativa visual es fluida, con una composición de página que prioriza la claridad y el ritmo, características que definieron la etapa dorada de Byrne en títulos como *Los Cuatro Fantásticos* o *Alpha Flight*.

Un aspecto relevante de la obra es cómo aborda la feminidad y el poder. Aunque el diseño de Babe responde a ciertos cánones estéticos de la época, Byrne la dota de una personalidad pragmática y una nobleza inherente que la aleja de los estereotipos de la "mujer fatal" o la "damisela en apuros". Ella es el motor de la acción y la solución a los problemas, enfrentándose a sus adversarios con una mezcla de desconcierto ante la maldad humana y una eficacia física demoledora.

La serie original se divide en dos miniseries principales (*Babe* y *Babe 2*), que juntas conforman un arco completo donde se exploran diversas teorías sobre su origen, desde lo extraterrestre hasta lo místico, manteniendo al lector en una constante especulación. Byrne juega con las expectativas del género, rindiendo homenaje a los cómics de monstruos de los años 50 y a la ciencia ficción clásica, pero filtrado por su sensibilidad moderna y su capacidad para crear mitologías instantáneas.

En resumen, *Babe* es una pieza esencial para entender la etapa de autor total de John Byrne. Es un cómic que prescinde de pretensiones filosóficas densas para ofrecer una narrativa de entretenimiento puro, ejecutada con una maestría técnica envidiable. Es la historia de una mujer extraordinaria buscando su lugar en un mundo ordinario, un enigma envuelto en una aventura de alto voltaje que destaca por su frescura, su dinamismo y su impecable factura artística.

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