Avengelyne – Shi

El crossover entre Avengelyne y Shi representa uno de los hitos más significativos de la era de los cómics independientes de mediados de los años 90. En un mercado dominado por el auge de las editoriales "indie" y la estética de las denominadas "Bad Girls", la unión de estos dos personajes bajo los sellos Maximum Press y Crusade Comics capturó la esencia de una década definida por el arte hiperbólico, la acción frenética y las narrativas de redención personal.

Para entender la magnitud de este encuentro, es necesario desglosar la naturaleza de sus protagonistas. Avengelyne, una creación de Rob Liefeld, es un ángel caído. Antaño fue la guerrera más temida y poderosa de las huestes celestiales, pero fue desterrada del Cielo por Dios tras ser engañada para cuestionar su amor por la humanidad. Condenada a vivir entre los mortales, Avengelyne utiliza sus habilidades divinas y su dominio de las armas para combatir las fuerzas demoníacas que se filtran en nuestro mundo, buscando constantemente una forma de redimirse y recuperar su lugar en la Ciudad de Plata.

Por otro lado, Shi (Ana Ishikawa), creada por Billy Tucci, aporta una sensibilidad distinta pero igualmente intensa. Ana es una joven de ascendencia japonesa y estadounidense que ha jurado vengar la muerte de su padre y su hermano a manos de la yakuza. Entrenada en las artes místicas y marciales de los Sohei (monjes guerreros), Shi es una experta en el combate cuerpo a cuerpo y el uso de la naginata. Su conflicto es profundamente interno: una lucha constante entre su fe cristiana y el código de honor samurái que exige sangre por sangre.

La premisa de este encuentro no es una simple coincidencia, sino el resultado de una convergencia de fuerzas oscuras. La trama se sitúa en un entorno urbano donde lo sobrenatural y lo criminal se entrelazan. Una entidad malévola, que opera desde las sombras de la realidad, comienza a manipular eventos que afectan tanto al mundo espiritual de Avengelyne como al submundo criminal que Shi combate. Esta amenaza actúa como el catalizador que obliga a estas dos guerreras, provenientes de trasfondos ideológicos y culturales opuestos, a cruzar sus caminos.

El desarrollo de la historia evita los tropos más simplistas de los enfrentamientos entre héroes para centrarse en la desconfianza inicial y el posterior reconocimiento mutuo. Avengelyne ve en Shi a una guerrera mortal con una carga espiritual abrumadora, mientras que Shi percibe en el ángel una figura de mito y tragedia que desafía su comprensión de la realidad. El guion explora cómo ambas mujeres utilizan su dolor y su sentido del deber para enfrentarse a un enemigo que se alimenta precisamente de la desesperación y el caos.

Visualmente, el cómic es un exponente puro de su época. El arte destaca por su dinamismo extremo, con composiciones de página que priorizan el impacto visual y la coreografía de combate. El contraste entre la iconografía religiosa occidental de Avengelyne —con su armadura dorada y simbología angelical— y la estética oriental de Shi —

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