Atila mon amour

Atila mon amour, escrita por el guionista Franck Giroud e ilustrada por Jean-Luc Loyer, es una de las obras más singulares y fascinantes dentro del género de la historieta histórica franco-belga (BD). Publicada originalmente por la editorial Glénat a finales de la década de los 90, esta trilogía —compuesta por los álbumes *Lupa*, *Marcella* y *Geneviève*— se aleja de los tropos habituales del género bélico para ofrecer una introspección psicológica y antropológica sobre una de las figuras más temidas de la antigüedad: Atila, el Rey de los Hunos.

La trama se sitúa en el siglo V d.C., un periodo de transición convulso donde el Imperio Romano de Occidente se desmorona bajo su propio peso, mientras las llamadas "hordas bárbaras" presionan las fronteras. Sin embargo, Giroud, un maestro de la narrativa conocido por obras como *Le Décalogue*, no busca realizar una crónica militar exhaustiva de las campañas de Atila. En su lugar, utiliza el contexto histórico como un escenario para explorar el choque de dos mundos irreconciliables: la cosmovisión nómada y chamánica de los hunos frente a la civilización romana, ya profundamente influenciada por el cristianismo emergente.

El eje central de la obra es la relación, cargada de misticismo y tensión, entre Atila y Geneviève (Santa Genoveva), la figura histórica que, según la tradición, salvó a París (Lutecia) de la destrucción mediante la oración y la diplomacia. El título, *Atila mon amour*, no debe interpretarse como una referencia a un romance convencional de folletín, sino como una exploración de la fascinación mutua, el respeto intelectual y la obsesión que surge entre dos líderes que representan valores opuestos. Atila es retratado no como el monstruo unidimensional de las crónicas romanas, sino como un estratega complejo, atormentado por sus propias creencias y por la responsabilidad de guiar a su pueblo hacia un destino incierto.

Desde el punto de vista narrativo, el guion de Giroud destaca por su capacidad para humanizar el mito. La historia se construye a través de una estructura que alterna la brutalidad de la guerra con momentos de profunda reflexión espiritual. El autor introduce elementos de realismo mágico y folclore estepario que dotan a la obra de una atmósfera onírica, casi febril. La contraposición entre la fe inquebrantable de Geneviève y el pragmatismo místico de Atila crea un duelo dialéctico que sostiene el interés del lector más allá de las secuencias de acción.

En el apartado visual, Jean-Luc Loyer realiza un trabajo excepcional que huye del hiperrealismo detallista para abrazar un estilo más expresivo y atmosférico. Su dibujo, caracterizado por un trazo dinámico y una puesta en escena cinematográfica, logra capturar la inmensidad de las estepas euroasiáticas y la opresión de las ciudades romanas sitiadas. El uso del color es fundamental en la obra: Loyer emplea paletas cromáticas que diferencian claramente los entornos. Los tonos ocres, rojos y terrosos dominan las secuencias de los hunos, evocando la sangre y la tierra, mientras que los azules y grises fríos envuelven las escenas de la cristiandad y la decadencia romana.

Otro aspecto relevante de *Atila mon amour* es su tratamiento de los personajes secundarios. A través de ellos, Giroud muestra las fisuras del Imperio Romano: la corrupción de los funcionarios, el miedo de la plebe y la ambición de los generales que, como Aecio, deben jugar un juego político peligroso con los invasores. La obra funciona así como un fresco social de una época en la que el orden antiguo estaba muriendo y el nuevo aún no terminaba de nacer.

En conclusión, este cómic es una pieza imprescindible para los amantes de la narrativa histórica que buscan algo más que una simple sucesión de batallas. Es una reflexión sobre el poder, la fe y la alteridad. Al centrarse en la figura de Atila desde una perspectiva íntima y casi antropológica, Giroud y Loyer consiguen despojar al personaje de su caricatura histórica para devolverle su humanidad, sin por ello restarle un ápice de su imponente y aterradora grandeza. *Atila mon amour* es, en definitiva, un estudio sobre cómo el amor, la obsesión y la fe pueden alterar el curso de la historia tanto o más que las espadas.

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