Assassin's Creed: Reflexiones es una miniserie de cuatro números publicada por Titan Comics que ocupa un lugar privilegiado dentro del vasto canon transmedia de la franquicia de Ubisoft. Escrita por el veterano Ian Edginton e ilustrada por la artista Valeria Favoccia, esta obra no es simplemente una antología de relatos cortos, sino un ejercicio de introspección histórica que conecta el presente de la Orden Templaria con los momentos más íntimos y desconocidos de los cuatro Asesinos más icónicos de la saga: Altaïr Ibn-La'Ahad, Ezio Auditore da Firenze, Ratonhnhaké:ton (Connor) y Edward Kenway.
La narrativa se articula a través de un marco argumental situado en la época moderna. El protagonista de este hilo conductor es Juhani Otso Berg, una de las figuras más complejas y respetadas dentro de las filas de Abstergo Industries. Berg, un Maestro Templario que ha demostrado una fascinación casi académica por sus enemigos, utiliza el Animus no para buscar un Fragmento del Edén específico, sino para extraer lecciones tácticas y filosóficas de los recuerdos de sus adversarios más formidables. Su objetivo es entender qué hizo a estos hombres excepcionales y, en el proceso, encontrar debilidades en el credo que sus descendientes aún defienden.
El primer número se centra en Altaïr Ibn-La'Ahad. Lejos de las batallas en Tierra Santa que definieron su juventud, la historia nos presenta a un Altaïr más sabio y envejecido. La trama explora una misión diplomática y de reconocimiento en los confines de China, un territorio poco explorado en los videojuegos principales de su época. Este relato profundiza en la evolución de Altaïr como Mentor y en cómo su comprensión del mundo se expandió más allá de las fronteras de Masyaf, ofreciendo una visión de su madurez política y estratégica.
El segundo capítulo está dedicado a Ezio Auditore da Firenze y es, posiblemente, el fragmento más emotivo de la colección. Situado en los años posteriores a los eventos de *Assassin's Creed: Revelations*, el cómic nos muestra a un Ezio que busca la paz en la Toscana. Sin embargo, el núcleo de la historia es su relación con su gran amigo Leonardo da Vinci. A través de una última conversación y un misterio relacionado con una de las obras del genio renacentista, la obra explora el peso del legado y la melancolía de un hombre que ha dedicado su vida entera a una causa que nunca termina.
El tercer número pone el foco en Ratonhnhaké:ton, conocido como Connor. Esta entrega es fundamental para los seguidores de *Assassin's Creed III*, ya que aborda un aspecto de su vida que el juego apenas esbozó: su papel como padre y mentor de su propia estirpe. La historia se centra en la relación con su hija, Io:nhiòte, quien posee un talento natural para la Vista de Águila incluso más agudo que el de su padre. Es un relato sobre la herencia cultural, la supervivencia de los pueblos indígenas y la transmisión de habilidades en un mundo que cambia drásticamente tras la Revolución Americana.
Finalmente, el cuarto número cierra con Edward Kenway. La trama nos traslada a su vida en Londres, tras abandonar la piratería en el Caribe. Aquí vemos la transformación definitiva de Edward en un Maestro Asesino plenamente integrado en la sociedad británica, lidiando con las intrigas de la capital y protegiendo a su familia. Este capítulo sirve para cerrar el círculo de la saga Kenway, mostrando la dualidad entre su pasado violento y su presente como pilar de la Hermandad.
Desde el punto de vista artístico, Valeria Favoccia logra unificar estas cuatro épocas tan distintas mediante un estilo dinámico que respeta los diseños originales de los juegos pero les otorga una fluidez propia del medio impreso. El color juega un papel crucial para diferenciar las atmósferas: desde los tonos terrosos de Oriente hasta la luz dorada de la Toscana y los grises industriales de Londres.
Assassin's Creed: Reflexiones es una pieza esencial porque rellena huecos narrativos que los fans han reclamado durante años. No busca reinventar la rueda, sino ofrecer un cierre emocional y una perspectiva más humana de estos guerreros. Para Otso Berg, estas incursiones en el Animus son un estudio de campo; para el lector, son una oportunidad de despedirse de las leyendas de la Hermandad, comprendiendo que su mayor fuerza no residía en sus hojas ocultas, sino en sus convicciones y en los vínculos que formaron a lo largo de sus vidas. Es un cómic que prioriza el desarrollo de personajes sobre la acción frenética, consolidándose como un epílogo necesario para la era dorada de la franquicia.