Assassin’s Creed – Origenes

El cómic Assassin's Creed: Orígenes, publicado por Titan Comics y orquestado por el guionista Anthony Del Col junto al artista PJ Kaiowa, se erige como una pieza fundamental dentro del canon de la franquicia de Ubisoft. Lejos de ser una simple adaptación de los eventos vistos en el videojuego homónimo, esta obra funciona como una secuela directa y necesaria que expande la mitología de los "Ocultos" (The Hidden Ones) y profundiza en la transición de sus protagonistas hacia las figuras legendarias que definirán el futuro de la Hermandad.

La narrativa se sitúa cronológicamente tras el impactante final del juego, ubicándonos en el año 44 a. C. El mundo antiguo se encuentra en un estado de flujo violento tras el asesinato de Julio César en los Idus de Marzo. La trama se bifurca para seguir los pasos de sus dos pilares fundamentales: Aya, quien ha adoptado el nombre de Amunet y opera desde las sombras de Roma, y Bayek de Siwa, quien permanece en Egipto consolidando las bases de la organización que él mismo ayudó a fundar.

El núcleo argumental se centra principalmente en la figura de Amunet. El cómic explora con maestría su evolución psicológica; ya no es solo la esposa de Bayek o una madre impulsada por el duelo, sino una estratega política y una asesina letal que comprende que la libertad de la humanidad requiere sacrificios personales incalculables. En una Roma sumida en el caos, Amunet debe navegar por las peligrosas aguas de la política republicana, enfrentándose a las repercusiones directas de haber eliminado al dictador. La historia no rehúye mostrar las consecuencias del tiranicidio: el vacío de poder dejado por César no ha traído la paz inmediata, sino que ha desatado una lucha encarnizada entre figuras históricas como Marco Antonio y Octavio.

Mientras tanto, la obra profundiza en la expansión de la Orden de los Antiguos. A pesar de las victorias previas, esta organización proto-templaria demuestra ser una hidra de múltiples cabezas. El cómic introduce nuevas amenazas que operan desde las estructuras de poder de la naciente Roma imperial, obligando a los Ocultos a perfeccionar sus métodos de sigilo y su red de información. Es aquí donde el guion de Del Col brilla, al mostrar cómo se establecen los primeros dogmas del Credo, no como leyes divinas, sino como necesidades pragmáticas para la supervivencia de la libertad.

Visualmente, el trabajo de PJ Kaiowa es excepcional al capturar la dualidad de los escenarios. Por un lado, se nos presenta una Roma monumental, densa y asfixiante, llena de intrigas en cada rincón de mármol. Por otro, los retornos puntuales al Egipto ptolemaico mantienen esa estética vibrante y mística que caracteriza a la región. El diseño de los personajes respeta la iconografía establecida, pero añade matices de madurez y desgaste que reflejan el peso de sus responsabilidades.

Un aspecto crucial de este cómic es cómo aborda la relación entre Bayek y Amunet. A pesar de la distancia física, su conexión espiritual y su compromiso compartido con la causa son el motor emocional de la historia. La obra explora la melancolía de dos personas que se aman pero que han entendido que su destino no les pertenece a ellos, sino a la historia. Esta renuncia a la vida personal en favor de un bien mayor es lo que termina de cimentar la identidad de los Asesinos.

En conclusión, Assassin's Creed: Orígenes es una lectura indispensable para cualquier seguidor de la saga que desee comprender el verdadero nacimiento de la Hermandad. No se limita a rellenar huecos, sino que aporta una capa de complejidad política y emocional que enriquece la experiencia global de la franquicia. Es un relato sobre el poder, la traición y la voluntad inquebrantable de aquellos que deciden operar en la oscuridad para servir a la luz, marcando el inicio de una guerra secreta que se extenderá por milenios. La obra logra equilibrar con éxito el rigor histórico con la ficción especulativa, entregando una conclusión satisfactoria y profunda a la odisea iniciada en las arenas de Siwa.

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