Arthus Trivium es una de las propuestas más sólidas y visualmente impactantes del cómic europeo contemporáneo, fruto de la colaboración entre el guionista Raule y el dibujante Juan Luis Landa. Publicada originalmente por la editorial francesa Dargaud, esta obra se encuadra dentro del género de la ficción histórica con tintes sobrenaturales, logrando un equilibrio preciso entre el rigor de la ambientación y la fantasía oscura.
La trama se sitúa en la Francia de mediados del siglo XVI, concretamente en el año 1565, durante el convulso reinado de Carlos IX y bajo la sombra influyente de su madre, Catalina de Médici. En este escenario de tensiones religiosas y políticas, la figura central que articula el relato es el célebre médico y astrólogo Michel de Nostredame, universalmente conocido como Nostradamus. Sin embargo, el protagonismo no recae directamente sobre el anciano vidente, sino sobre sus tres discípulos más aventajados: Arthus Trivium, Angulus Firmus y Angélique Obscura.
Nostradamus, ya en el ocaso de su vida y aquejado por la gota, actúa como el mentor y estratega que envía a sus pupilos a lo largo y ancho del reino para investigar sucesos que escapan a la comprensión lógica. Estos casos suelen involucrar supuestos milagros, posesiones demoníacas, reliquias sagradas o fenómenos inexplicables que amenazan la estabilidad de una Francia ya de por sí fragmentada. El trío de protagonistas funciona como una unidad de investigación de élite, donde cada miembro aporta una habilidad específica y necesaria para la supervivencia del grupo.
Arthus Trivium, quien da nombre a la serie, es el brazo ejecutor. Es un hombre de acción, un espadachín formidable con un pasado marcado por la violencia y el arrepentimiento. Su carácter es pragmático y directo, sirviendo de contrapunto físico a las sutilezas de sus compañeros. Angulus Firmus representa la sensibilidad y la conexión espiritual; posee una capacidad empática y una intuición que le permiten percibir matices que otros ignoran, aunque su fragilidad emocional suele ser su mayor debilidad. Por último, Angélique Obscura es la mente analítica y letal del grupo. Es una mujer de una inteligencia superior, experta en el uso de venenos y en el combate sigiloso, cuya frialdad esconde una lealtad inquebrantable hacia sus compañeros y su maestro.
La narrativa de Raule destaca por su capacidad para entrelazar la gran historia (los conflictos entre católicos y hugonotes, las intrigas palaciegas) con una trama de misterio procedimental. Cada álbum suele presentar un enigma central que los discípulos deben resolver, pero existe un hilo conductor más profundo que explora la verdadera naturaleza de las profecías de Nostradamus y la existencia de fuerzas oscuras que operan desde las sombras de la historia. El guion evita los maniqueísmos, presentando un mundo donde la línea entre la ciencia naciente y la superstición antigua es sumamente delgada.
El apartado gráfico de Juan Luis Landa es, sin lugar a dudas, uno de los pilares fundamentales de la obra. Su dibujo se caracteriza por un realismo detallista que dota a la Francia del Renacimiento de una textura tangible. Desde la opulencia decad