La colisión de universos en el mundo del noveno arte ha dado lugar a combinaciones memorables, pero pocas resultan tan orgánicas y, a la vez, tan disparatadas como el encuentro entre Ash Williams y la Princesa Guerrera. Publicado por Dynamite Entertainment, el crossover 'Army of Darkness / Xena: Warrior Princess' (subtitulado originalmente como *'Why Not?'*) representa un hito en la trayectoria de ambas franquicias dentro del cómic, aprovechando la sinergia natural de dos iconos de la cultura pop de los años 90 que comparten un ADN común: la acción, el horror fantástico y un sentido del humor muy particular.
La premisa narrativa se sitúa inmediatamente después de los eventos habituales en la cronología de Ash Williams. Como es costumbre en la saga de *Evil Dead*, el Necronomicón Ex-Mortis vuelve a ser el catalizador del caos. A través de un error en los pasajes del libro de los muertos, Ash es transportado no solo a través del tiempo, sino a una realidad alternativa que evoca la Grecia mítica donde Xena y su fiel compañera Gabrielle libran sus batallas. El guion, a cargo de John Layman, establece con rapidez que la presencia de Ash no es una coincidencia heroica, sino una anomalía que amenaza con desestabilizar el tejido de ese mundo.
El conflicto central surge cuando las fuerzas del mal, los Deadites, comienzan a manifestarse en el territorio de Xena. Sin embargo, no se trata de una invasión convencional. El Necronomicón ha encontrado una forma de corromper la magia y las criaturas de este universo antiguo, obligando a la Princesa Guerrera a enfrentarse a amenazas que escapan a su comprensión táctica habitual. Es aquí donde la figura de Ash Williams, con su "palo de fuego" (su escopeta Remington) y su motosierra injertada, se vuelve indispensable, a pesar de su arrogancia y su torpeza característica.
Uno de los puntos más destacados del cómic es el manejo de la dinámica entre los protagonistas. Xena es presentada como la guerrera definitiva: disciplinada, letal y de pocas palabras. En contraste, Ash es el antihéroe por excelencia: ruidoso, egocéntrico y propenso a cometer errores catastróficos. La tensión dialéctica entre ambos impulsa la trama, ya que Xena ve en Ash a un bufón peligroso, mientras que Ash, fiel a su estilo, intenta tomar el liderazgo de una situación que lo supera constantemente. Gabrielle, por su parte, actúa como el contrapunto necesario, tratando de mediar entre la eficiencia de Xena y el caos que rodea a Ash.
Un elemento metatextual que el cómic explota con maestría es la conexión visual y actoral entre ambas series. Dado que el actor Bruce Campbell interpretó tanto a Ash Williams en el cine como al carismático ladrón Autolycus en la serie de televisión de Xena, los autores juegan con esta dualidad. El encuentro entre Ash y Autolycus es uno de los momentos álgidos de la obra, permitiendo chistes internos y situaciones de confusión de identidad que deleitarán a los conocedores de la filmografía de Campbell, sin romper la cuarta pared de manera excesiva.
Visualmente, el cómic apuesta por una estética dinámica que respeta los diseños originales de las producciones televisivas y cinematográficas. Las escenas de acción son vibrantes y no escatiman en el uso de la violencia estilizada y el gore ligero que caracteriza a *Army of Darkness*. Los escenarios transitan desde templos antiguos hasta bosques lúgubres infestados de demonios, manteniendo una atmósfera de aventura épica con tintes de serie B.
En resumen, 'Army of Darkness / Xena' no es solo un ejercicio de nostalgia, sino una expansión coherente de ambos mitos. La obra logra justificar la unión de estos dos mundos mediante el uso del Necronomicón como puente interdimensional, ofreciendo una historia donde la supervivencia de la humanidad depende de la alianza improbable entre una redimida princesa sedienta de justicia y un empleado de un supermercado que solo quiere volver a casa. Es una lectura esencial para entender cómo Dynamite Entertainment consolidó su modelo de crossovers, respetando la esencia de los personajes mientras los sitúa en escenarios completamente ajenos a su zona de confort.