Publicado originalmente por DC Comics en 1991, Armageddon 2001 se erige como uno de los eventos cruzados más ambiciosos y recordados de la década de los noventa. Concebido por los guionistas Archie Goodwin y Denny O'Neil, junto al dibujante Dan Jurgens, este arco argumental no solo redefinió la estructura de los números anuales de la editorial, sino que introdujo un misterio central que mantuvo en vilo a los lectores durante meses: ¿cuál de los grandes héroes de la Tierra se convertiría en el tirano más sanguinario de la historia?
La premisa arranca en un futuro distópico, específicamente en el año 2030. El mundo ha sido subyugado por un dictador omnipotente conocido como Monarch. Este villano, cuya armadura es prácticamente impenetrable y su poder casi divino, ha exterminado a todos los superhéroes y ha establecido un régimen de terror global. Sin embargo, un científico llamado Matthew Ryder, que guarda un trauma personal relacionado con el ascenso del tirano, decide arriesgarlo todo para cambiar el curso de la historia. Ryder se somete a un experimento de viaje temporal prohibido que lo transforma en Waverider, un ser capaz de navegar por la corriente del tiempo y, lo más importante, capaz de ver el futuro de cualquier persona con solo tocarla.
Waverider viaja al año 1991 con una misión clara: identificar quién de los héroes actuales es el hombre que, en diez años, traicionará sus ideales para convertirse en Monarch. El conflicto central del cómic no es solo una batalla física, sino una investigación metafísica y temporal. Waverider actúa como el hilo conductor que conecta casi todas las cabeceras de DC de aquel año, desde Superman y Batman hasta la Liga de la Justicia y el Escuadrón Suicida.
La estructura narrativa de *Armageddon 2001* es única. El evento se desarrolla principalmente a través de los números anuales de las distintas series. En cada uno de estos ejemplares, Waverider entra en contacto con un héroe diferente, lo que le permite visualizar una línea temporal potencial de lo que le sucederá a ese personaje en la década siguiente. Estas historias funcionan como relatos de tipo "Elseworlds" (Otros Mundos), explorando futuros alternativos donde vemos a un Batman envejecido, a un Superman que debe lidiar con tragedias personales insoportables o a una Wonder Woman enfrentada a dilemas éticos definitivos.
El interés del lector radica en el proceso de eliminación. Cada anual presenta una visión del futuro que, aunque plausible, termina descartando a ese héroe específico como el futuro Monarch, ya que Waverider observa que sus destinos, por trágicos o gloriosos que sean, no coinciden con la génesis del dictador. Este formato permitió a los equipos creativos de la época experimentar con conceptos radicales sin alterar la continuidad principal, ofreciendo historias autoconclusivas de gran carga emocional y psicológica.
Desde el punto de vista temático, el cómic explora la fragilidad de la moralidad y la idea del destino manifiesto. Plantea la pregunta de si el mal es algo inherente o si es el resultado de una serie de circunstancias catastróficas que pueden quebrar incluso al espíritu más noble. La figura de Waverider aporta un tono de urgencia y melancolía, ya que es un observador que carga con el peso de saber que, si falla en su búsqueda, su presente de pesadilla será inevitable.
*Armageddon 2001* culmina en una miniserie final donde todas las pistas convergen. El misterio de la identidad de Monarch se convierte en el motor de la acción, llevando a los héroes a una confrontación directa con la posibilidad de su propia corrupción. Sin recurrir a spoilers, es importante señalar que el desenlace de esta obra generó un debate intenso en la industria debido a los cambios de última hora en el guion, lo que irónicamente cimentó su estatus como un cómic de culto y un punto de referencia obligatorio al hablar de grandes eventos editoriales.
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