Archie vs. Predator es una miniserie de cuatro números publicada en 2015, fruto de una colaboración sin precedentes entre Archie Comics y Dark Horse Comics. Escrita por Alex de Campi e ilustrada por Fernando Ruiz, esta obra se sitúa como uno de los crossovers más audaces y extraños en la historia del medio, fusionando el universo adolescente y optimista de Riverdale con la violencia visceral y la ciencia ficción de la franquicia Predator.
La premisa arranca con un escenario clásico de las historias de Archie: las vacaciones de primavera. El grupo principal —Archie, Betty, Veronica, Jughead y Reggie— decide alejarse de la rutina escolar y viaja a un resort tropical en una isla remota llamada "Los Perdidos". Lo que comienza como una típica trama de rivalidades amorosas y juegos de playa, pronto da un giro oscuro. Durante una expedición a la selva, el grupo atrae accidentalmente la atención de un cazador intergaláctico: un Predator.
A diferencia de otros crossovers donde los estilos artísticos suelen mezclarse o adaptarse a un tono intermedio, *Archie vs. Predator* toma una decisión creativa fundamental que define su identidad: mantiene el estilo visual clásico de "línea clara" de Archie, popularizado por Dan DeCarlo. Fernando Ruiz dibuja a los personajes con sus rasgos icónicos, expresiones exageradas y colores vibrantes, lo que genera un contraste perturbador cuando la violencia explícita entra en escena. Ver la estética inofensiva de Riverdale bañada en la sangre verde y roja característica de las películas de acción de los 80 es el motor narrativo y visual de la obra.
El conflicto se desencadena no solo por la presencia del cazador, sino por las dinámicas internas del grupo. Una disputa entre Betty y Veronica por un amuleto antiguo actúa como el catalizador que pone al Predator tras su rastro. El cazador no ve en ellos simples adolescentes, sino presas que, a su manera, han demostrado "honor" o agresividad. Cuando las vacaciones terminan y los jóvenes regresan a su hogar, no se dan cuenta de que han traído consigo una amenaza letal.
Una vez que la acción se traslada a Riverdale, el cómic subvierte todas las convenciones del género "teen". Los lugares emblemáticos como la cafetería de Pop Tate o los pasillos de la escuela secundaria se convierten en campos de batalla. La narrativa de De Campi es implacable; no protege a los personajes secundarios ni a los favoritos de los fans por el simple hecho de ser iconos culturales. El Predator comienza a eliminar a los habitantes de la ciudad con la eficiencia metódica que lo caracteriza, obligando a los supervivientes a abandonar su inocencia y luchar por sus vidas.
El guion de Alex de Campi destaca por su capacidad para satirizar los tropos de ambos universos. Por un lado, se burla de la obsesión de Archie por las chicas y de la superficialidad de Veronica; por otro, respeta la mitología del Predator, mostrando su tecnología de camuflaje, su visión térmica y su estricto código de caza. La tensión aumenta a medida que los adolescentes, tradicionalmente preocupados por el baile de graduación o las notas, deben improvisar armas y estrategias de supervivencia militar.
En resumen, *Archie vs. Predator* no es una simple curiosidad comercial, sino un ejercicio de género que funciona como un "slasher" de ritmo frenético. Es una obra que desafía las expectativas del lector al tratar con absoluta seriedad la amenaza del cazador dentro de un entorno que, por definición, debería ser seguro. Sin abandonar el humor negro y la crítica social sobre la juventud y el privilegio, el cómic ofrece una experiencia de lectura única donde la nostalgia choca frontalmente con el horror gráfico, demostrando que incluso en el idílico Riverdale, nadie está a salvo si se convierte en el trofeo de una cacería estelar.