Anita Bomba

*Anita Bomba* es una de las obras más singulares y visualmente impactantes del cómic europeo de finales del siglo XX. Creada por el guionista Eric Gratien y el dibujante Cromwell (Didier David), esta serie irrumpió en la escena del cómic francés en la década de los 90, ofreciendo una propuesta que mezclaba el cyberpunk, la ciencia ficción post-apocalíptica y un humor ácido y gamberro que la alejaba de los cánones más sobrios de la *bande dessinée* tradicional.

La historia se sitúa en un futuro distópico, un mundo en decadencia donde la tecnología punta convive con la herrumbre, la suciedad y el colapso social. En este escenario conocemos a Anita, la protagonista absoluta de la obra. Anita no es una heroína al uso; es una ladrona profesional, una experta en infiltración y sabotaje que se mueve con soltura por los bajos fondos de una metrópolis asfixiante. Su carácter es cínico, impulsivo y profundamente independiente, lo que la convierte en un personaje magnético que huye de los estereotipos femeninos habituales en el género de la época.

El punto de inflexión de la trama ocurre cuando Anita, durante uno de sus robos rutinarios, se topa con Sig-14, un robot de seguridad de alta tecnología que, tras un error de programación o un chispazo de conciencia, decide abandonar su función original para unirse a ella. Esta pareja improbable —la ladrona humana y el robot con crisis existencial— forma el núcleo emocional y narrativo de la serie. La dinámica entre ambos evoluciona desde la desconfianza inicial hacia una camaradería forjada en el peligro, mientras intentan sobrevivir en un entorno donde las corporaciones, las bandas callejeras y las fuerzas de seguridad representan amenazas constantes.

Uno de los aspectos más destacados de *Anita Bomba* es, sin duda, su apartado gráfico. Cromwell despliega un estilo visual agresivo, visceral y profundamente expresivo que rompe con la "línea clara" para abrazar una estética mucho más sucia y caótica. Sus dibujos están cargados de texturas, con un uso del color que refuerza la atmósfera opresiva y contaminada del mundo que habitan los personajes. El diseño de producción, desde la arquitectura de la ciudad hasta los gadgets y vehículos, destila una originalidad que bebe tanto del punk como del diseño industrial más vanguardista. La narrativa visual es dinámica, con composiciones de página que a menudo desafían la estructura convencional para transmitir la urgencia y el desorden de las escenas de acción.

A nivel temático, el cómic explora la deshumanización en un mundo hipertecnologizado, la lucha por la autonomía individual frente a sistemas de control totalitarios y la búsqueda de un propósito en un entorno que parece haber perdido el rumbo. Sin embargo, Gratien y Cromwell evitan caer en el nihilismo absoluto gracias a un sentido del humor negro y a la vitalidad de su protagonista. Anita es una superviviente que, a pesar de su cinismo, mantiene una chispa de rebeldía que la impulsa a seguir adelante, incluso cuando las probabilidades están en su contra.

La serie se divide en varios álbumes que componen un arco narrativo donde la escala de los conflictos va en aumento. Lo que comienza como una serie de atracos y huidas se transforma gradualmente en una odisea más compleja que lleva a los personajes a cuestionar la naturaleza de su realidad y el origen del caos que los rodea. *Anita Bomba* es, en definitiva, una obra de culto que destaca por su personalidad arrolladora, su audacia visual y su capacidad para construir un universo propio, coherente y fascinante, que sigue resultando fresco y relevante décadas después de su publicación original. Es una lectura imprescindible para quienes buscan un cómic de ciencia ficción con alma, estilo y una actitud inquebrantable.

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