Angel: Blood and Trenches es una miniserie de cuatro números publicada originalmente por IDW Publishing en 2009. Esta obra destaca dentro del universo expandido de *Buffy the Vampire Slayer* y *Angel* por ser un proyecto integral de una de las leyendas vivas del medio: John Byrne. El autor no solo se encarga del guion, sino también del dibujo y el entintado, aportando una visión cohesiva y personal a la mitología del vampiro con alma creado por Joss Whedon.
La historia se aleja de los escenarios urbanos contemporáneos de Sunnydale o Los Ángeles para situarse en un contexto histórico crudo y determinante: Europa, 1918. Nos encontramos en los estertores de la Primera Guerra Mundial, un conflicto que redefinió la brutalidad humana y que sirve como telón de fondo perfecto para una narrativa que mezcla el horror gótico con el drama bélico. En este escenario de barro, gas mostaza y alambre de espino, Angel se presenta como un observador melancólico y un superviviente que aún intenta reconciliarse con su pasado como Angelus mientras busca un propósito en un mundo que parece haber perdido la cordura.
La premisa arranca cuando Angel es contactado por el MI5, el servicio de inteligencia británico. Los altos mandos han detectado anomalías en el frente que no pueden explicarse mediante la lógica militar convencional. Soldados de ambos bandos están siendo hallados muertos en condiciones que sugieren ataques de naturaleza sobrenatural, cuerpos drenados de sangre que aparecen en las trincheras sin que medie un enfrentamiento directo con el enemigo. Debido a su condición única y su vasto conocimiento de las sombras, Angel es reclutado para infiltrarse en las zonas de combate más peligrosas y descubrir qué tipo de entidad está aprovechando el caos de la Gran Guerra para alimentarse.
A lo largo de la obra, Byrne explora la psicología de un Angel que todavía no es el héroe establecido que conocemos en la televisión. Es un hombre fuera de su tiempo, atrapado en una guerra que no es la suya, pero que le obliga a enfrentarse a una verdad incómoda: la capacidad de destrucción del ser humano puede llegar a ser más aterradora que cualquier monstruo mitológico. La narrativa nos lleva desde los despachos de Londres hasta la "Tierra de Nadie", ese espacio liminal entre trincheras donde la vida no tiene valor y la muerte acecha en cada sombra.
Visualmente, el cómic es un ejercicio de estilo que rinde homenaje a la estética de la época. John Byrne utiliza un trazo detallado y un uso magistral de las sombras para evocar la atmósfera opresiva y sucia del frente occidental. El diseño de los personajes y los entornos refleja una investigación histórica rigurosa, lo que ayuda a anclar los elementos fantásticos en una realidad tangible y desoladora. La paleta de colores, a menudo dominada por tonos tierra