Publicado originalmente a principios de la década de los 90 por Dark Horse Comics, *American: Perdido en América* (título original: *The American*) se erige como una de las obras más lúcidas y cínicas sobre la deconstrucción del mito del superhéroe patriótico. Escrita por Mark Verheiden y dibujada por Grant Miehm, con las icónicas portadas de Frank Miller que ayudaron a definir su identidad visual, esta obra se aleja de la fantasía heroica tradicional para adentrarse en los terrenos del thriller político, la sátira social y el drama psicológico.
La premisa del cómic nos presenta a "The American", el símbolo definitivo de los Estados Unidos: un héroe invulnerable, valiente y siempre presente en los momentos de crisis nacional. Sin embargo, la realidad detrás de la máscara es radicalmente distinta. El protagonista, Kevin Sacks, no es un semidiós ni un mutante; es el último de una larga estirpe de hombres corrientes que han vestido el uniforme. El "héroe" es, en realidad, un producto manufacturado por una agencia gubernamental en la sombra, diseñado exclusivamente para la propaganda y el control de la opinión pública.
La narrativa se centra en el despertar de Sacks ante la maquinaria de engaño de la que forma parte. A diferencia de otros relatos de superhéroes donde el conflicto es externo y físico, en *Perdido en América* el conflicto es interno y sistémico. Sacks comienza a comprender que su papel no es salvar vidas, sino escenificar rescates y victorias militares que sirvan para apuntalar la agenda de sus superiores. El cómic explora con crudeza cómo la identidad del individuo es devorada por el símbolo; Kevin Sacks deja de existir para que "The American" pueda vivir en las pantallas de televisión de todo el país.
El guion de Verheiden es implacable al retratar la relación entre el poder y los medios de comunicación. La obra disecciona cómo se construye una narrativa nacional a través de la manipulación de la imagen. En este sentido, el cómic se siente sorprendentemente moderno, anticipando debates actuales sobre la posverdad y la fabricación de ídolos mediáticos. No hay villanos con planes de dominación mundial en el sentido clásico; los antagonistas son burócratas, agentes de relaciones públicas y estrategas políticos que ven la ética como un obstáculo para la estabilidad del Estado.
Visualmente, el trabajo de Grant Miehm complementa perfectamente el tono de la historia. Su estilo es realista y detallado, evitando las exageraciones anatómicas comunes en el género durante esa época. Miehm logra transmitir la fatiga física y emocional de Sacks, contrastando el brillo artificial del traje de "The American" con la sordidez de los callejones y las oficinas gubernamentales donde se decide el destino del país. La puesta en escena es cinematográfica, priorizando la atmósfera y la tensión sobre la acción gratuita.
*American: Perdido en América* no es solo una historia sobre un hombre en un traje; es una autopsia del sueño americano y una crítica feroz al nacionalismo ciego. La obra plantea preguntas incómodas: ¿Qué sucede cuando el símbolo de una nación descubre que los valores que representa son una fachada? ¿Es posible recuperar la integridad personal cuando se ha sido cómplice de una mentira a escala global?
A lo largo de sus páginas, el lector acompaña a Sacks en un viaje de desilusión y búsqueda de redención. La trama se complica con la intervención de periodistas que intentan desvelar la verdad y otros agentes que ven en la inestabilidad de Sacks una amenaza para el statu quo. Sin recurrir a giros efectistas, el cómic mantiene un ritmo constante de suspense, donde el peligro no proviene de superpoderes, sino de la capacidad del sistema para eliminar a quienes dejan de ser útiles.
En definitiva, este cómic es una pieza esencial para los lectores que buscan una visión madura y desencantada del género. *Perdido en América* se sitúa en la misma línea de obras como *Watchmen* o *Marshal Law*, pero con un enfoque mucho más anclado en la realidad política y mediática de su tiempo, lo que le otorga una vigencia perturbadora en el panorama actual. Es un estudio sobre la pérdida de la inocencia, tanto de un hombre como de una nación entera.