Publicado por la editorial Zenescope Entertainment, "Aliens vs. Zombies" es una miniserie de cinco números que propone una colisión frontal entre dos de los subgéneros más icónicos de la cultura popular: la invasión extraterrestre y el apocalipsis no muerto. Escrita por Joe Brusha y Ralph Tedesco, con arte de autores como Eric J y dibujos que mantienen el estilo detallado y visceral característico de la editorial, la obra se aleja de las interpretaciones cómicas o satíricas para ofrecer una narrativa de supervivencia pura, acción frenética y ciencia ficción oscura.
La trama arranca con un evento catastrófico que sirve de catalizador para el caos: un meteorito de origen desconocido impacta contra la superficie terrestre. Sin embargo, este cuerpo celeste no es una simple roca espacial, sino que transporta un patógeno biológico de una virulencia extrema. Al entrar en contacto con la atmósfera y la población humana, el virus comienza a propagarse a una velocidad alarmante, transformando a los infectados en criaturas voraces, carentes de conciencia y con una resistencia física sobrehumana. En cuestión de horas, las estructuras sociales colapsan y la humanidad se enfrenta a una extinción inminente a manos de sus propios congéneres convertidos en monstruos.
Lo que diferencia a esta obra de otros relatos de zombis es la entrada inmediata de un tercer actor en el conflicto. Una raza alienígena altamente avanzada, que ha estado monitoreando la galaxia, detecta la liberación del virus en la Tierra. Para estos seres, el patógeno no es una novedad, sino una amenaza biológica conocida que debe ser contenida a toda costa para evitar que se propague más allá de los confines del planeta. Estos alienígenas no llegan como salvadores altruistas de la raza humana, sino como una fuerza de contención táctica cuya prioridad absoluta es la erradicación de la infección, incluso si eso implica la aniquilación total de cualquier forma de vida que pueda servir de huésped.
La narrativa se estructura siguiendo a un pequeño grupo de supervivientes humanos que se encuentran atrapados en el fuego cruzado de esta guerra asimétrica. Por un lado, deben huir de las hordas de zombis que inundan las ciudades; por otro, deben evitar ser vaporizados por la tecnología superior de los visitantes espaciales, quienes ven a los humanos supervivientes como posibles portadores del virus y, por tanto, como objetivos a eliminar. Esta dinámica crea una tensión constante, donde la desconfianza y la desesperación dictan cada movimiento de los protagonistas.
A nivel visual y conceptual, el cómic explora el contraste entre la tecnología limpia y sofisticada de los alienígenas frente a la brutalidad orgánica y sangrienta de los no muertos. Los diseños de los extraterrestres huyen de los clichés clásicos, presentándolos como guerreros acorazados con armamento de energía, mientras que los zombis son retratados con un nivel de detalle macabro que enfatiza la degradación física.
El guion de Brusha y Tedesco se centra en el ritmo. No hay espacio para largas exposiciones filosóficas; la historia se mueve a través de secuencias de combate coreografiadas y huidas desesperadas. Sin embargo, subyace una pregunta inquietante sobre el valor de la vida humana en un contexto galáctico: para los alienígenas, la Tierra es simplemente un laboratorio contaminado que necesita una limpieza profunda, lo que coloca a nuestra especie en la posición de daño colateral.
En resumen, "Aliens vs. Zombies" es una propuesta que cumple con lo que promete su título, pero lo hace con una ejecución técnica sólida y una atmósfera opresiva. Es un cómic diseñado para los entusiastas del género de terror y acción que buscan ver cómo se resuelven las jerarquías de poder cuando la tecnología más avanzada del universo se enfrenta a la fuerza imparable de la descomposición biológica. La obra logra mantener el interés evitando los spoilers innecesarios, centrándose en la brutalidad de un mundo donde ser humano es, repentinamente, la mayor de las desventajas.