Aliens – Mutación

Aliens: Mutación (originalmente titulado *Aliens: Mutation*) es una obra autoconclusiva publicada por Dark Horse Comics en el año 2002, que se sitúa como una pieza fundamental para entender la evolución narrativa de la franquicia fuera de las pantallas de cine. Escrito por Mike Richardson —fundador de Dark Horse y una figura clave en la expansión del universo expandido de Alien y Predator— y dibujado por el veterano Javier Saltares, este cómic se aleja de las grandes epopeyas militares para centrarse en un horror más íntimo, científico y visceral.

La premisa nos introduce a un grupo de mercenarios y rescatadores espaciales, un arquetipo clásico de la saga, que interceptan una nave de investigación aparentemente abandonada en el vacío profundo. Lo que comienza como una operación de salvamento rutinaria en busca de tecnología valiosa o datos corporativos, pronto se transforma en un descenso a los infiernos de la manipulación genética. La narrativa se apoya en la figura del Dr. Keisuke, un científico que ha estado operando al margen de los protocolos éticos de la corporación Weyland-Yutani, obsesionado con la idea de que el Xenomorfo, a pesar de ser el "organismo perfecto", todavía posee margen de mejora mediante la intervención humana.

El núcleo del conflicto, y lo que da título a la obra, es el experimento fallido de Keisuke. A diferencia de otras historias donde el Alien es simplemente una fuerza de la naturaleza desatada, en *Mutación* nos enfrentamos a una variante alterada. El guion de Richardson explora la arrogancia humana: la creencia de que se puede domesticar o "perfeccionar" una especie que ya es la cúspide de la evolución biológica. Esta mutación no solo cambia el aspecto físico de la criatura, dotándola de una apariencia aún más grotesca y errática, sino que altera su comportamiento, haciéndola impredecible incluso para aquellos que creen conocer la biología de los Xenomorfos.

Visualmente, el trabajo de Javier Saltares es excepcional y se alinea perfectamente con la atmósfera opresiva que requiere la historia. Saltares utiliza un entintado denso y sombras pesadas para transmitir la claustrofobia de los pasillos de la nave. Su diseño de la criatura mutada respeta el legado de H.R. Giger, pero añade elementos de deformidad orgánica que subrayan la idea de una ciencia que ha ido demasiado lejos. Las escenas de acción son crudas y directas, evitando el espectáculo gratuito para centrarse en la vulnerabilidad de los protagonistas frente a una amenaza que no comprenden del todo.

El cómic también destaca por su ritmo. Al ser un *one-shot*, la estructura es tensa y no pierde tiempo en subtramas innecesarias. Se centra en la psicología del superviviente y en el horror del descubrimiento. Los personajes, aunque presentados con brevedad, cumplen funciones arquetípicas que permiten al lector empatizar rápidamente con su situación de desventaja. La interacción entre la tripulación y el científico loco sirve como motor para discutir temas recurrentes en la franquicia: el coste del progreso, la falta de valor de la vida humana para las corporaciones y la naturaleza incontrolable de la vida biológica.

En resumen, *Aliens: Mutación* es una lectura esencial para los seguidores del universo expandido que buscan una historia que respete las raíces del horror espacial. No intenta reinventar la rueda, sino que profundiza en el concepto de la hibridación y la experimentación, ofreciendo una visión perturbadora de lo que sucede cuando el hombre intenta jugar a ser Dios con la criatura más peligrosa de la galaxia. Es un ejercicio de tensión constante que demuestra que, incluso décadas después de la película original, el Xenomorfo y sus variantes siguen siendo capaces de generar un terror genuino y profundo.

Deja un comentario