*Alabaster: Wolves* representa la incursión definitiva al lenguaje del noveno arte de uno de los personajes más fascinantes y complejos de la literatura de horror contemporánea: Dancy Flammarion. Creada originalmente por la escritora Caitlín R. Kiernan en su prosa de ficción, esta miniserie, publicada por Dark Horse Comics, traslada la mitología del gótico sureño y el horror existencial a una narrativa visual cruda y evocadora. La obra no solo funciona como una adaptación, sino como una expansión necesaria de un universo donde la línea entre la santidad y la locura es prácticamente inexistente.
La historia se centra en Dancy Flammarion, una adolescente albina, frágil en apariencia pero endurecida por una vida de privaciones y violencia. Dancy no es una trotamundos ordinaria; es una cazadora de monstruos que recorre los paisajes desolados y polvorientos del sur de los Estados Unidos. Sin embargo, su motivación no nace de un deseo de justicia heroica o de una venganza personal convencional, sino de una servidumbre espiritual absoluta. Dancy es guiada, o más bien impulsada, por un ángel de fuego que solo ella puede ver. Esta entidad, lejos de ser la figura benevolente de la iconografía clásica, es un ser exigente, críptico y a menudo cruel, que le ordena erradicar a las criaturas oscuras que acechan en los márgenes de la sociedad rural.
En este primer volumen, la trama arranca con Dancy llegando a un pueblo casi desierto en Carolina del Sur. El entorno es opresivo, marcado por el calor sofocante y una sensación de abandono que impregna cada viñeta. Allí, la protagonista se enfrenta a una serie de encuentros que desafían su comprensión del bien y el mal. La narrativa se aleja de los tropos habituales del género de "cazadores de monstruos" para adentrarse en un terreno mucho más psicológico y teológico. Los antagonistas que Dancy encuentra no son simples bestias sedientas de sangre, sino seres que poseen sus propias motivaciones, miedos y, en ocasiones, una humanidad trágica que contrasta con la rigidez implacable de la misión de la joven.
El guion de Kiernan destaca por su capacidad para construir una atmósfera de inquietud constante. La autora utiliza el monólogo interno de Dancy para revelar su aislamiento total. Es una paria entre los humanos debido a su albinismo y una paria entre lo sobrenatural debido a su fe forzada. El conflicto central de *Alabaster: Wolves* no reside únicamente en las confrontaciones físicas, sino en la lucha interna de Dancy por reconciliar su propia voluntad con las demandas de su guía celestial. ¿Es realmente un ángel lo que la dirige, o es el síntoma de una mente fracturada por el trauma en un mundo que se desmorona?
El apartado visual, a cargo de Steve Lieber, es fundamental para establecer el tono de la obra. Lieber opta por un estilo realista y detallado que ancla los elementos fantásticos en una realidad sucia y tangible. Su dibujo captura la vulnerabilidad física de Dancy, resaltando su piel pálida contra los fondos oscuros y terrosos del sur profundo. El uso de las sombras y la composición de las páginas refuerzan la sensación de claustrofobia, incluso en espacios abiertos. La representación de lo sobrenatural es sutil pero impactante, evitando el exceso de efectos visuales para centrarse en la extrañeza y la incomodidad que producen estas apariciones.
*Alabaster: Wolves* es, en esencia, una deconstrucción del mito del elegido. A través de sus cinco números, el volumen explora temas como la soledad extrema, el peso de la fe ciega y la naturaleza de la monstruosidad. No ofrece respuestas fáciles ni consuelos morales; en su lugar, presenta un viaje sombrío por una América olvidada donde los mitos antiguos todavía respiran en los pantanos y los bosques. Es una pieza indispensable para los lectores que buscan un horror más literario, centrado en la atmósfera y el desarrollo de personajes, alejándose de los sustos fáciles para ofrecer una experiencia que perdura por su profundidad emocional y su inquietante belleza visual