Agar-Agar y l'abstracció en equilibri, obra del talentoso y vanguardista autor Marc Torices, representa uno de los hitos más fascinantes de la narrativa gráfica contemporánea española, específicamente dentro del efervescente panorama del cómic independiente editado bajo sellos como Apa Apa Cómics. En esta entrega, Torices no solo recupera a su personaje fetiche, el pequeño y azulado Agar-Agar, sino que lo lanza a una odisea formal que desafía las convenciones del lenguaje del noveno arte, situándose en la frontera donde la figuración se disuelve en la geometría pura.
La premisa de la obra nos sitúa ante un conflicto que es, a la vez, físico y metafísico. Agar-Agar, un personaje cuya fisonomía remite a la herencia de los dibujos animados de la era de los Fleischer o el primer Disney —con sus formas redondeadas y su expresividad elástica—, se encuentra atrapado en un entorno que empieza a desmoronarse. No se trata de una destrucción convencional, sino de una crisis de representación. El mundo que habita, habitualmente regido por las leyes de la narrativa clásica y el dibujo figurativo, comienza a ser invadido por "l'abstracció" (la abstracción).
Este fenómeno no es solo un recurso estético, sino el motor narrativo central. La abstracción actúa como una fuerza de la naturaleza, una entropía visual que amenaza con borrar los límites de los objetos, los paisajes y la propia identidad del protagonista. El "equilibrio" al que alude el título es la lucha constante de Agar-Agar por mantener su integridad física y mental mientras navega por un espacio que se transforma en manchas de color, líneas cinéticas descontroladas y composiciones suprematistas.
Desde el punto de vista técnico, Marc Torices despliega un virtuosismo asombroso. El cómic es un campo de experimentación donde el autor juega con la arquitectura de la página. Las viñetas dejan de ser contenedores estáticos para convertirse en organismos vivos que se contraen y expanden. El uso del color es fundamental: pasamos de paletas vibrantes y saturadas que definen la realidad "sólida" de Agar-Agar a degradados etéreos y contrastes violentos que simbolizan la incursión de lo abstracto. Torices demuestra una comprensión profunda de cómo el ritmo visual puede sustituir al diálogo, permitiendo que la historia avance a través de sensaciones puras.
El personaje de Agar-Agar funciona como el ancla emocional del lector. A pesar de su diseño minimalista, su vulnerabilidad es palpable. Su viaje es una metáfora de la resistencia ante la pérdida de sentido o la disolución del yo en un mundo cada vez más incomprensible y fragmentado. No hay villanos tradicionales en esta historia; el antagonista es la propia incertidumbre formal, el vacío que deja la ausencia de formas reconocibles.
Sin caer en el spoiler, es crucial destacar que la obra no se limita a ser un ejercicio de estilo vacío. Existe una progresión dramática que mantiene al lector en vilo, preguntándose si el protagonista logrará encontrar un punto de apoyo en este caos visual o si acabará convertido en una mancha más sobre el papel. La tensión se construye mediante el contraste entre la inocencia del diseño de Agar-Agar y la complejidad intelectual del entorno que lo rodea.
En conclusión, Agar-Agar y l'abstracció en equilibri es una pieza esencial para entender las posibilidades del cómic como medio de expresión artística de vanguardia. Marc Torices consigue que lo que podría haber sido un experimento árido se convierta en una aventura vibrante, llena de humor sutil, angustia existencial y una belleza plástica innegable. Es una invitación a mirar más allá de la línea y a comprender que, en el equilibrio entre lo que reconocemos y lo que no, reside la verdadera esencia de la creatividad. Un cómic que no se lee simplemente, sino que se experimenta con los sentidos, desafiando nuestra percepción de la realidad dibujada.