Adler

*Adler*, escrita por el novelista Lavie Tidhar e ilustrada por Paul McCaffrey, es una miniserie de cinco números publicada por Titan Comics que se posiciona como una reinterpretación audaz y feminista del canon literario de finales del siglo XIX y principios del XX. La obra se encuadra dentro del género del *steampunk* y el *mashup* literario, siguiendo la estela de obras como *The League of Extraordinary Gentlemen* de Alan Moore, pero desplazando el foco hacia las figuras femeninas que, en sus obras originales, a menudo quedaron relegadas a roles secundarios o antagonistas.

La narrativa se sitúa en el Londres de 1902. La historia comienza con el regreso de Jane Eyre a Inglaterra tras servir como enfermera en las Guerras de los Bóer. Herida física y emocionalmente, Eyre busca un nuevo propósito en una metrópolis que bulle con el cambio de siglo. Es en este escenario donde conoce a la enigmática Irene Adler, la única mujer que logró burlar a Sherlock Holmes. Adler no es aquí una simple aventurera o una "femme fatale" de paso, sino una mente brillante y una estratega de primer orden que opera en las sombras para proteger al mundo de amenazas que escapan a la comprensión de las autoridades convencionales.

El núcleo de la trama se desarrolla cuando una amenaza global comienza a emerger desde las sombras. Una villana de intelecto superior y ambiciones apocalípticas —una suerte de contrapartida femenina del profesor Moriarty— planea desestabilizar el orden mundial. Ante la magnitud del peligro, Adler comprende que no puede actuar sola. Así, la obra se convierte en un relato de reclutamiento y formación de un equipo de "mujeres extraordinarias".

El elenco que Tidhar reúne es una amalgama fascinante de historia y ficción. Además de Adler y Eyre, el grupo cuenta con la presencia de Marie Curie, retratada como una científica audaz que utiliza sus conocimientos sobre la radiactividad como herramientas tácticas; Carmilla, la vampiresa de Sheridan Le Fanu, que aporta la fuerza bruta y el elemento sobrenatural; y Ayesha, la reina inmortal de las novelas de H. Rider Haggard, cuya sabiduría ancestral y poder místico son fundamentales para la misión. También se integran personajes como Lady Havisham, de Dickens, reinterpretada bajo una luz más activa y tecnológica.

Desde el punto de vista visual, Paul McCaffrey opta por un estilo de línea clara y detallada que captura con precisión la estética de la época eduardiana, pero con un giro tecnológico. El diseño de producción del cómic es notable: desde los laboratorios improvisados hasta los dirigibles y la arquitectura londinense, todo respira una atmósfera de ciencia ficción victoriana. El color juega un papel crucial, diferenciando los ambientes lúgubres de los bajos fondos de Londres de los destellos tecnológicos y las secuencias de acción vibrantes.

Estructuralmente, *Adler* mantiene un ritmo cinematográfico. La interacción entre los personajes es el motor de la historia; Tidhar aprovecha los trasfondos literarios de cada integrante para crear tensiones internas y diálogos cargados de subtexto. Jane Eyre funciona como el ancla moral y la narradora a través de la cual el lector descubre este mundo, estableciendo una dinámica similar a la de Watson con Holmes, pero con una profundidad emocional propia de su origen literario.

El cómic no solo busca entretener mediante la acción y el misterio, sino que también propone una reflexión sobre el papel de la mujer en la literatura clásica. Al extraer a estas figuras de sus contextos originales y otorgarles agencia absoluta, *Adler* subvierte las convenciones del género de aventuras. La obra evita las florituras innecesarias para centrarse en una trama de espionaje y conspiración que escala rápidamente, llevando a las protagonistas desde los callejones de Whitechapel hasta enfrentamientos de escala internacional.

En definitiva, *Adler* es una pieza de arqueología literaria moderna que transforma iconos del pasado en heroínas de acción contemporáneas, manteniendo un respeto reverencial por sus fuentes pero sin miedo a innovar en su caracterización y propósito narrativo. Es una lectura esencial para los aficionados al *steampunk* y para quienes disfrutan de las reinterpretaciones del universo de Sherlock Holmes desde perspectivas periféricas.

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