Ad. People, publicada por Editorial Columba en 1994, representa una de las piezas más lúcidas y ácidas de la historieta argentina de finales del siglo XX. Escrita por el prolífico y galardonado Guillermo Saccomanno e ilustrada por el detallista Miguel Genlot, la obra se aleja de las temáticas históricas o de aventuras exóticas que caracterizaron a la editorial durante décadas para sumergirse de lleno en el asfalto, el cristal y el cinismo de la modernidad urbana de los años noventa.
La trama se adentra en las entrañas de una agencia de publicidad de alto nivel, un ecosistema donde la ética es un estorbo y la imagen lo es todo. A través de sus páginas, el lector sigue la vida de los "creativos", ejecutivos y modelos que habitan este microcosmos. No se trata de una apología del éxito empresarial, sino de una disección quirúrgica de la vacuidad. Saccomanno utiliza el entorno de la publicidad como una metáfora perfecta para explorar la alienación humana, la manipulación de los deseos y la construcción de realidades artificiales que terminan devorando a sus propios creadores.
El guion de Saccomanno destaca por su ritmo vertiginoso y sus diálogos afilados, cargados de una ironía punzante. El autor, conocedor profundo de las estructuras de poder y de las debilidades humanas, construye personajes que, aunque parecen sacados de una revista de moda, esconden una profunda desolación. En Ad. People, el conflicto no se resuelve con disparos o persecuciones —aunque la tensión sea constante—, sino a través de la traición corporativa, la obsolescencia programada de las relaciones personales y la lucha desesperada por mantenerse en la cima de una pirámide de espejismos.
En el apartado visual, Miguel Genlot realiza un trabajo excepcional que termina de definir la identidad de la obra. Su estilo, caracterizado por un trazo firme y una atención minuciosa a la moda, la arquitectura y los objetos de consumo de la época, captura a la perfección la estética "yuppie" y el glamour frío de los noventa. Genlot logra que los entornos de oficina, los bares de lujo y los apartamentos minimalistas se sientan como personajes vivos. Su manejo de las expresiones faciales permite al lector percibir la fatiga y el vacío detrás de las sonrisas ensayadas de los protagonistas, reforzando el tono crítico del guion.
La obra funciona también como un documento histórico y sociológico. Publicada en una Argentina marcada por el auge del consumo, la paridad cambiaria y la apertura económica, Ad. People actúa como un espejo incómodo. Refleja una sociedad que empezaba a adorar el "packaging" por encima del contenido, donde la identidad se definía por la marca de cigarrillos que se fumaba o el coche que se conducía. Saccomanno y Genlot logran capturar ese "zeitgeist" sin caer en el panfleto, permitiendo que la narrativa fluya a través de las ambiciones y miserias cotidianas de sus personajes.
Uno de los mayores logros de este cómic es su capacidad para desmitificar el mundo de la publicidad. Lejos de la visión romántica o idealizada, se nos presenta una maquinaria implacable que exige el sacrificio de la autenticidad a cambio de un éxito efímero. La narrativa se estructura en episodios que, si bien mantienen una continuidad, funcionan como viñetas de una decadencia elegante.
En conclusión, Ad. People es una obra imprescindible para entender la evolución de la historieta argentina hacia terrenos más adultos y psicológicos dentro del circuito comercial de las revistas de antología como *Nippur Magnum*. Es un ejercicio de realismo sucio envuelto en papel de regalo brillante; una crítica feroz al capitalismo de la imagen que, a pesar de haber sido escrita hace tres décadas, mantiene una vigencia asombrosa en la era actual de las redes sociales y la marca personal. La dupla Saccomanno-Genlot entrega aquí un relato sofisticado, amargo y visualmente impecable sobre el costo de vender el alma en el mercado de las vanidades.