Acriborea

*Acriborea* es una serie de ciencia ficción francesa, escrita por Sylvain Cordurié e ilustrada por Stéphane Créty, que se posiciona como una de las obras más sólidas de la *space opera* europea contemporánea. Publicada originalmente por Delcourt y editada en un volumen integral en español por Yermo Ediciones, la obra se aleja de los tropos más optimistas del género para ofrecer una narrativa cruda sobre la supervivencia, el colonialismo y el choque cultural a escala planetaria.

La premisa de la historia se sitúa en un futuro donde la Tierra ha dejado de ser habitable. La humanidad, en un último esfuerzo desesperado por evitar la extinción, organiza un éxodo masivo hacia un sistema estelar lejano. El destino es Acriborea, un planeta que, según los sondeos previos, reúne las condiciones necesarias para albergar la vida humana. Sin embargo, al llegar, los colonos descubren una realidad que sus sondas no pudieron prever: el planeta ya está habitado por los Ruu, una civilización tecnológicamente avanzada, físicamente imponente y profundamente enigmática.

A diferencia de otras historias de invasiones espaciales, *Acriborea* no comienza con una guerra abierta de aniquilación. Los Ruu, en un gesto de aparente indiferencia o superioridad moral, permiten que los humanos se asienten en zonas específicas del planeta. No obstante, esta coexistencia es frágil y está marcada por una segregación absoluta. Los humanos viven en ciudades-colmena masificadas, dependientes de los recursos que los nativos les permiten explotar, mientras que los Ruu mantienen el control total sobre la tecnología y los secretos del planeta.

La trama se articula a través de varios ejes narrativos, pero se centra principalmente en la figura de Jasper, un hombre vinculado a las altas esferas militares y políticas de la colonia humana. A través de sus ojos y de los personajes que lo rodean, el lector explora las tensiones internas de una sociedad humana que se desmorona bajo el peso de la desesperanza. La política en Acriborea es un nido de víboras: facciones militares que abogan por una confrontación armada para arrebatar el control a los Ruu, líderes civiles que intentan mantener una paz humillante y grupos de resistencia que operan en las sombras.

El conflicto estalla cuando una serie de eventos inexplicables comienzan a alterar el equilibrio del planeta. La aparición de fenómenos que desafían la comprensión científica humana y la creciente hostilidad de ciertos sectores de los Ruu sugieren que Acriborea esconde un propósito mucho más oscuro que el de ser un simple refugio. La narrativa de Cordurié destaca por su capacidad para manejar múltiples hilos conductores sin perder el ritmo, alternando entre la intriga política de pasillo y las secuencias de acción de gran escala.

Visualmente, el trabajo de Stéphane Créty es fundamental para la identidad del cómic. Su diseño de producción es apabullante, especialmente en la representación de la arquitectura de los Ruu y la tecnología de los colonos. Créty logra transmitir la escala monumental de las naves espaciales y las ciudades, creando una atmósfera de opresión constante. El diseño de los alienígenas huye de los antropomorfismos fáciles, presentando a los Ruu como seres verdaderamente extraños, cuya fisonomía y lenguaje corporal refuerzan la sensación de incomprensión mutua que motoriza la trama.

*Acriborea* no es solo una historia de naves espaciales y batallas; es una reflexión sobre la condición humana puesta al límite. Explora temas como la xenofobia, el mesianismo y la ética del sacrificio. La obra plantea preguntas incómodas sobre si la humanidad merece sobrevivir si para ello debe renunciar a su identidad o someterse a la voluntad de una especie superior. Con un guion denso pero ágil y un apartado gráfico detallista, se consolida como una lectura imprescindible para los aficionados a la ciencia ficción dura que buscan historias con trasfondo sociopolítico y un world-building coherente y fascinante.

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